Doce grandes bancos internacionales, encabezados por el Credit Suisse Group (CSG) y el UBS, quieren combatir con más energía las fuentes de financiación del terrorismo, según una declaración común publicada este lunes en Zurich.
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"La lucha contra el terrorismo representa un nuevo desafío", resaltan los bancos firmantes de los "principios de Wolfsberg", que precisan que contrariamente a los flujos relacionados con el blanqueo de dinero, los fondos que financian el terrorismo "no provienen necesariamente de una actividad criminal".
Los bancos en cuestión piden en especial a las autoridades que les suministren el máximo de detalles sobre las personas que figuran en las listas oficiales de sospechosos.
Además del nombre, los bancos quieren conocer las fechas y lugares de nacimiento de los sospechosos, así como los números de sus documentos de identidad.
Contrariamente a las actividades de blanqueo, que generalmente implica la gestión de grandes fortunas (private banking), el dinero del terrorismo a menudo está constituido en pequeños montos, según un portavoz del Crédit Suisse.
Además del UBS y el CSG, los bancos firmantes del documento son el ABN Amro, Banco Santander Central Hispano, Bank of Tokyo-Mitsubishi, Barclays Bank, Citigroup, Deutsche Bank, Goldman Sachs, HSBC, J.P. Morgan Chase y Société Générale.
El grupo de esos 12 bancos se dio a conocer al adoptar en octubre 2000 los "principios de Wolfsberg contra el blanqueo".
Hasta ahora, unas 70 cuentas bancarias sospechosas de guardar relación con el terrorismo han sido bloqueadas en Suiza, lo que significa aproximadamente 40 millones de francos suizos (unos 24 millones de dólares).
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