Barcelona: amplían búsqueda del terrorista prófugo y apuntan a imán como líder de la célula
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Barcelona rindió homenaje a las víctimas este domingo.

Joaquim Forn, el ministro del Interior del Gobierno de Cataluña, el presidente de Cataluña, Carles Puigdemont, y Josep Lluís Trapero.
En ese sentido, precisó que en la casa había almacenadas más de cien bombonas de butano, y que la policía catalana encontró "ingredientes" de TATP, un explosivo empleado por el grupo yihadista Estado Islámico (EI), que reivindicó ambos atentados.
Martine Groby, una jubilada francesa de 61 años vecina de esa vivienda, contó a la AFP que desde abril observó un ir y venir continuo de cuatro hombres francoparlantes y muy "discretos", que "se las arreglaban siempre para que yo no viera lo que estaban descargando".
De los doce presuntos miembros conocidos de la célula, cuatro están detenidos, cinco murieron tras perpetrar el ataque de Cambrils (120 km al sur de Barcelona), uno está fugado y otro murió en la casa de Alcanar.
El duodécimo podría haber fallecido también en este accidente, ya que en esa vivienda se encontraron "restos como mínimo de dos personas", según Trapero.
Por otro lado, ninguno de los doce, con edades comprendidas entre los 17 y 34 años, tenía antecedentes vinculados con delitos de terrorismo, apuntó el jefe de los Mossos d'Esquadra.
Trapero confirmó de paso que uno de los miembros es el imán de Ripoll, un pueblo del norte de Cataluña donde vivieron muchos de los integrantes de la célula.
Su compañero de piso, Nordeen el Haji, lo identificó como Abdelbaki Es Satty, y el sábado la policía registró su vivienda.
En las últimas horas han crecido las sospechas de que el imán, de 42 años, lideraba la célula.
"Se juntaba más con los jóvenes que con gente de su edad", dijo a la AFP un vecino de Ripoll describiendo al imán, que llegó al pueblo hacia el año 2015. Éste había pedido en junio unas vacaciones de tres meses, diciendo que debía viajar a Marruecos.
Por la mañana, Barcelona homenajeó a las víctimas en una solemne ceremonia en la Sagrada Familia, el célebre templo concebido por Antoni Gaudí, al que acudieron unas 1.800 personas.
En la ceremonia, bajo unas fuertes medidas de seguridad que incluyeron el despliegue de francotiradores, participaron el rey Felipe y la reina Letizia de España, el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, y el del Ejecutivo catalán, Carles Puigdemont.
"Las Ramblas son algo muy fuerte para nosotros; paseamos muy a menudo, me podía haber pasado a mí, a mis hijos y a cualquiera", dijo a la AFP antes de la misa Teresa Rodríguez, residente en Cataluña desde 1969.
"Esto nos puede pasar a cualquiera; incluso a mí de turista me puede pasar", abundó la chilena Francisca Rubio.
Hasta el momento fueron ya identificadas 12 de las 14 víctimas mortales. Entre ellas figura un niño británico-australiano de siete años, y otro español de tres.
La policía catalana investiga también el caso del joven Pau Pérez (34 años), encontrado muerto por herida de arma blanca en un vehículo que el jueves se saltó un control, tres horas después del atropello masivo en Las Ramblas. Si se confirmara el vínculo con el atentado, sería la 15ª víctima.
En cuanto a los heridos, este domingo había diez personas hospitalizadas en estado crítico de las 51 aún internadas.




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