Para Annan, Bassora Annan destacó que, según «un informe de la Cruz Roja Internacional, la gente de Bassora está afrontando un desastre humanitario».
Según el CICR, los combates destruyeron las líneas de alta tensión, privando de electricidad a la ciudad y a la estación de bombeo de agua potable, situada cerca del aeropuerto. La ciudad tiene 1,9 millón de habitantes.
«Esta guerra nos ha convertido rápidamente en mendigos», afirmaba desconsolado ayer Farak, un anciano chiíta sentado al borde de un camino pedregoso, al sur de Irak, donde la falta de comida, agua y medicamentos es extrema desde que comenzó la ofensiva terrestre estadounidense en el país.
Debido a la escasez de medios, desde hace días se multiplicaron los incidentes en la región: hubo saqueos en las casas, asaltos y varias personas resultaron heridas. Los iraquíes de esta región, mayoritariamente chiítas, ya se vieron completamente privados de medios desde hace años por el régimen de Saddam Hussein, que desciende de los sunnitas y los desprecia profundamente. La guerra sólo ha agravado sus penurias.
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