5 de septiembre 2005 - 00:00

Batalla en EE.UU. por nuevo lugar en la Corte

De izquierda a derecha, sentados: Antonin Scalia, John Stevens, William Rehnquist, SandraDay O’ Connor y Anthony Kennedy. De pie: Ruth Ginsburg, David Soutier, ClarenceThomas y Stephen Breyer.
De izquierda a derecha, sentados: Antonin Scalia, John Stevens, William Rehnquist, Sandra Day O’ Connor y Anthony Kennedy. De pie: Ruth Ginsburg, David Soutier, Clarence Thomas y Stephen Breyer.
Washington (AFP, ANSA, Reuters) - La muerte del presidente de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos, William Rehnquist, una de las voces más conservadoras del tribunal, abrió el camino a una nueva batalla política para el presidente George W. Bush y la oposición demócrata respecto de su reemplazo.

Rehnquist, quien fue durante 19 años el titular del Poder Judicial, «murió en su hogar de Arlington, Virginia, rodeado por sus tres hijos», señaló una breve nota oficial de la Corte el sábado a la noche. Al titular del Poder Judicial le habían diagnosticado cáncer de tiroides en octubre de 2004, pero pese a ello no renunció a sus funciones y siguió trabajando hasta el final.

Rehnquist fue «muy respetado por su gran inteligencia», dijo Bush ayer en la Casa Blanca. «Era respetado por su profundo compromiso con el estado de derecho y su gran sentido del deber», prosiguió el mandatario.

«Ahora, hay dos vacantes en la Corte Suprema. Y servirá a los mejores intereses de la nación llenar esas vacantes rápidamente»,
dijo Bush. «Elegiré a tiempo a un nominado altamente calificado para suceder a Rehnquist», prometió el presidente.

Tras el retiro de la jueza Sandra Day O'Connor en julio, la muerte de Rehnquist amplió la lucha política sobre la conformación de la nueva Corte, una institución que juega un papel clave en el diseño político y social del país, ya que tiene la última palabra en temas como el aborto, los derechos de las minorías y el control de las armas, entre otros asuntos.

Bush ya había nominado en julio pasado a John Roberts, un juez de 50 años allegado a su Partido Republicano, para reemplazar a la renunciante O'Connor.

• Debate duro

La confirmación de Roberts debería ser analizada la semana próxima por el Senado, y está previsto un duro debate en el que se toquen temas polémicos, como la posición del juez respecto del aborto o el papel del gobierno federal.

No obstante,
legisladores demócratas propusieron posponer ayer esas audiencias, por respeto del fallecido Rehnquist. «Pienso que podemos tomar unos cuantos días de receso para llorar al juez Rehnquist», dijo el senador del Partido Demócrata, Charles Schumer, a la cadena de televisión «ABC». Sin embargo, legisladores republicanos expresaron que no había necesidad para demorar los debates sobre Roberts.

Dado el rol de la Corte Suprema en EE.UU,
una nominación de un segundo juez conservador en lugar del fallecido presidente sería claramente rechazado por los legisladores demócratas. Para ratificar un juez se necesitan 60 votos en el Senado. Los republicanos cuentan con 55 asientos y los demócratas con 44, además de un independiente.

Hasta el momento, la prensa estadounidense considera tres nombres para suceder a Rehnquist: el secretario de Justicia,
Alberto González, un hispano muy cercano al presidente, y los jueces de la Corte de Apelaciones, Michael Luttig y Harvie Wilkinson, los tres de tono conservador.

• Reconocimiento

Rehnquist fue uno de los ministros más conservadores de la Corte. En 1983 defendió la decisión de la Universidad Bob Jones de no aceptar estudiantes negros y en 1957, cuando trabajaba como abogadoen Arizona, inició una guerra personal contra el entonces presidente de la Corte Suprema, Earl Warren, a quien llamó «filósofo de la izquierda».

Sin embargo, en 2002, al cumplir 30 años en la Corte, el juez
John Paul Stevens, uno de sus más férreos adversarios, alabó a Rehnquist por su «eficiencia, buen humor y absoluta imparcialidad a la hora de presidir nuestras conferencias».

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