Bélgica: el gobierno renunció sumido en un escándalo con la Justicia
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Yves Leterme.
Leterme ya ofreció en julio pasado su dimisión al Rey, ante las dificultades para sacar adelante la reforma institucional prometida por los partidos flamencos, pero Alberto II no la aceptó.
El político democristiano flamenco, vencedor de las elecciones legislativas de junio de 2007, tuvo muchos problemas para formar un Gobierno por la resistencia de los partidos francófonos a aceptar las exigencias de los flamencos de más descentralización administrativa.
Leterme llegó a renunciar dos veces en el intento de lograr una coalición de Gobierno y sólo lo logró tras nueve meses de negociaciones.
La precariedad era la principal característica de una coalición muy amplia, formada por cinco partidos, los democristianos y liberales flamencos y francófonos, y los socialistas francófonos.
A los problemas para conciliar posturas muy alejadas en torno a cuál debe ser la estructura institucional de Bélgica -donde conviven tres comunidades lingüísticas, flamenca, francófona y germanófona-, se sumaron en los últimos meses las consecuencias de la crisis financiera internacional y la desaceleración económica.
Fortis, la entidad más importante del país y el principal empleador privado, se convirtió en el primer gran banco europeo víctima de las turbulencias financieras y sólo una intervención coordinada a finales de septiembre de los Gobiernos belga, holandés y luxemburgués le salvó de la quiebra.
Tras la nacionalización parcial del grupo por los tres gobiernos del Benelux, el Estado holandés decidió adquirir a principios de octubre todo el negocio en Holanda.
Por su parte, los Gobiernos belga y luxemburgués nacionalizaron el resto de Fortis y acordaron vender al banco francés BNP Paribas el grueso del negocio bancario en Bélgica y Luxemburgo, y los seguros en Bélgica.
Pero los accionistas del grupo, al ver cómo sus acciones pasaban a no valer casi nada y descontentos por no haber sido consultados, recurrieron a los tribunales.
Tras una primera sentencia que dictaminó que la venta de los activos a BNP no fue irregular, un tribunal de apelación ordenó la paralización de esa operación, así como de todas las decisiones adoptadas en octubre, hasta que no se pronuncien los accionistas.
El grupo debe convocar una asamblea de accionistas con ese objetivo antes del próximo 12 de febrero.




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