Benedicto XVI recordó a narcos que "deberán rendir cuentas a Dios"

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Benedicto XVI condenó hoy al consumismo y advirtió a los traficantes de drogas que deberán rendir cuentas ante Dios, durante una visita a una granja brasileña de rehabilitación en la que abrazó y besó a adictos en tratamiento.

En su cuarto día de visita a Brasil, país con la mayor población católica del mundo, el Papa llegó en un automóvil cerrado a la Hacienda de la Esperanza, una bucólica finca asentada en un verde valle de la localidad de Guaratinguetá, a unos 170 kilómetros de Sao Paulo.

"En esta Hacienda de la Esperanza, donde hay tantas personas, principalmente jóvenes, que buscan superar el problema de las drogas, del alcohol y de la dependencia química, se testimonia el Evangelio de Cristo en el medio de una sociedad consumista alejada de Dios", dijo el Papa, recibido con cantos religiosos y vivas.

Adictos ya recuperados presentaron una obra de teatro en la que contaron su historia a Benedicto XVI, quien acompañó concentrado las actuaciones desde una capilla abierta con techo de paja. Luego, saludó y abrazó efusivamente a todos los protagonistas.

El Papa hizo referencia al problema de las drogas, condenando la violencia y la degradación humana que promueven. Brasil vive casi a diario sangrientos enfrentamientos provocados por bandas ligadas al tráfico, que han llegado incluso a paralizar con acciones delictivas la vida de millones de personas en distintas ciudades del país.

"Brasil posee una estadística, de las más relevantes, en lo que dice respecto a dependencia química de drogas y estupefacientes. Y América Latina no se queda atrás. Por eso, digo a los que comercializan la droga que piensen en el mal que están provocando (...) Dios les va a exigir explicaciones", dijo el Pontífice.

El Papa realiza su primera visita a América Latina en dos años de pontificado, en una viaje considerado como un esfuerzo para contener el éxodo de fieles que la Iglesia Católica sufre en la región, un fenómeno acentuado en Brasil debido a la agresiva acción evangelizadora de cultos pentecostales.

CONTACTO CON FIELES

Al término de la ceremonia y antes de regresar al seminario donde se alojó en la vecina ciudad de Aparecida, el Papa caminó sonriente entre las alrededor de 6.000 personas reunidas en la granja y estrechó la mano de cientos de ellas pese a la notoria preocupación de sus custodios.

"Ahora estoy feliz porque tengo paz en mi corazón", dijo Andrei Shirshkin, un joven ruso de 26 años que fue adicto a la heroína durante 12 años, y que tiene marcas imborrables en los brazos causados por sus varios intentos de suicidio.

El exitoso programa de recuperación de Hacienda de la Esperanza, dirigida por el fraile alemán Hans Stapel, está basado en la lectura de la Biblia y en una disciplinada vida religiosa, una terapia que según sus responsables permite la rehabilitación de un alto porcentaje de enfermos.

El modelo fue replicado en centros de rehabilitación en México, Rusia, Guatemala y Filipinas, entre otros países, y muchos de los jóvenes recuperados viajaron a Brasil para encontrar al Pontífice, al que abrazaron y besaron en la hacienda.

El Papa entregó una virgen y una donación del Vaticano de 100.000 dólares para el programa.

En Aparecida, la ciudad que lleva el nombre de la virgen morena y patrona de Brasil, Benedicto XVI tiene previsto un encuentro con obispos latinoamericanos.

Mañana el Papa inaugurará la V Conferencia episcopal de la región, que debe servir para guiar la acción de la Iglesia en los próximos años. Previamente, celebrará una misa en la que se espera una masiva asistencia.

"El desafío de la conferencia es 'cristianizar' el mundo para que el mundo entero sea cristiano", dijo el seminarista argentino Leonardo Zavala, de 25 años, quien viajó desde Mendoza a Guaratinguetá para escuchar al Papa.

Las autoridades montaron una enorme operación de seguridad en Aparecida, que sin embargo aún no registra una gran afluencia de fieles, lo que desató quejas de vendedores ambulantes por las exiguas ventas de souvenires religiosos.

Tras la apertura de la conferencia episcopal latinoamericana, el Pontífice retornará luego a Sao Paulo, donde abordará el vuelo que lo llevará de regreso a Roma.

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