Berlusconi reiteró sus polémicas acusaciones sobre China
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A un periodista que le recordó la protestas oficial de ayer, el jefe de gobierno respondió "pero no fue sólo un funcionario".
El premier también ironizó sobre su "capacidad" de golpear a un país tan grande como China: "que fuera este Berlusconi, dijo, tan pequeño, capaz de atacara un país de 1.300 millones de personas, es uno fuerte".
El líder de la oposición, Romano Prodi, afirmó por su parte "es una cosa que nos hace un daño terrible. Son gestos de descuido y de incomprensible incapacidad de comprender qué es el mundo de hoy".
Alessandra Mussolini, líder de Alternativa Social (extrema derecha) al respecto sostuvo "para China es necesario un embargo. Hay que bloquear sus productos que están hechos por personas explotadas".
Otro exponente de su partido, Roberto Fiore, declaró "es un país donde 20 millones de personas están aún hoy en estado de esclavitud y por tal motivo es necesario un embargo".
Clemente Mastella, jefe del Udeur (centrista, aliado de Prodi) dijo que "esta guerra declarada a China es un problema que hace correr el riesgo de reflejarse contra las iniciativas empresarias y comerciales de nuestros productores".
Berlusconi, afirmó el domingo en un acto electoral en Nápoles que en la época de Mao "a los niños no se los comían pero los hervían para abonar los campos".
La frase de Berlusconi, que causó una crisis diplomática, tuvo lugar cuando el premier hablaba a sus partidarios de los crímenes del comunismo y las responsabilidades de la izquierda italiana liderada por su rival Prodi.
El escándalo se convirtió en el argumento central ayer y hoy de la campaña para las elecciones políticas del 9-10 de abril, en las que la oposición de centrosinistra" aparece en ventaja sobre la "centrodestra" de Berlusconi.
"Estamos descontentos de estas afirmaciones privadas completamente de fundamento", afirmó una nota de la cancillería de Pekín.
"Las palabras y comportamientos de los líderes italianos debería favorecer la estabilidad y el desarrollo de relaciones amigables entre Italia y China".
El canciller Gianfranco Fini, principal aliado de Berlusconi en el gobierno y líder de la derechista Alianza Nacional, trató de bajar el tono, afirmando: "la frase en cuestión se refiere a episodios que habrían ocurrido en el pasado, mientras es evidente la inexistencia de intentos polémicos con la República
Popular china".




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