Irlanda del Norte opaca el primer encuentro entre Biden y Johnson

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La reunión, que debía reeditar un histórico pacto entre Roosevelt y Churchill, estará atravesada por el malestar del presidente de EEUU por la falta de cumplimiento del Brexit por parte de Londres.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y el primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson, se reúnen por primera vez este jueves, en la víspera del G7, con la intención de acordar un nuevo pacto atlántico, pero en un contexto complicado por el Brexit y sus consecuencias en Irlanda del Norte.

Este primer viaje al extranjero del presidente estadounidense busca marcar el "regreso" de Estados Unidos tras el mandato de Donald Trump, destacó Biden a su llegada el miércoles al Reino Unido para una gira europea que lo llevará a la cumbre de las siete grandes economías mundiales y a un encuentro con el presidente ruso Vladimir Putin en Ginebra.

Para marcar la importancia de la relación con su histórico aliado, el Reino Unido, Biden inicia su visita con un encuentro con el premier Johnson en Carbis Bay, ciudad costera del suroeste de Inglaterra donde se celebrará del viernes al domingo el G7.

Los dos dirigentes tienen previsto firmar una nueva "Carta del Atlántico", concebida siguiendo el modelo de la acordada por sus predecesores Franklin Roosevelt y Winston Churchill hace 80 años, pero teniendo en cuenta ahora nuevas amenazas como los ciberataques y la crisis climática.

Sin embargo, las tensiones en torno a Irlanda del Norte a raíz del Brexit amenazan con empañar el encuentro.

A Biden, muy orgulloso de su ascendencia irlandesa, le desagradan los intentos de Londres de incumplir sus compromisos comerciales con la Unión Europea (UE) en esa región británica en el marco de su divorcio del bloque comunitario.

Según el diario The Times, la más alta diplomática estadounidense en Reino Unido, Yael Lempert, acusó a Londres de "avivar" las tensiones en Irlanda del Norte con su actitud.

El llamado Acuerdo del Viernes Santo de 1998, alcanzado con la participación del expresidente estadounidense Bill Clinton, puso fin a la violencia entre republicanos (mayoritariamente católicos) y unionistas (mayoritariamente protestantes) que, durante 30 años de conflicto, dejó unos 3.500 muertos en la región.

En el G7, Biden "no lanzará una amenaza o un ultimátum, sino que se limitará a manifestar su firme convicción de que debemos apoyar y proteger este protocolo", explicó su asesor de seguridad nacional, Jake Sullivan.

Por su parte, la Unión Europea, acusada por el gobierno de Johnson de "purismo" jurídico y falta de pragmatismo, advirtió en una reunión infructífera el miércoles en Londres que reaccionará con firmeza si no se respetan los compromisos adquiridos.

"El protocolo" de Irlanda del Norte "debe aplicarse en su totalidad", insistió el jueves la presidenta de la Comisión Europea (órgano ejecutivo de la UE), Ursula von der Leyen, asegurando que planteará la cuestión al primer ministro británico en el G7.

Más allá de este desacuerdo, si el estilo populista de Johnson le ha valido comparaciones con Trump, ferviente partidario del Brexit, el conservador británico está mucho más en sintonía con la administración Biden en los grandes temas internacionales, como la crisis climática o los desafíos que plantean China y Rusia.

La nueva "Carta del Atlántico" debe afirmar que "aunque el mundo ha cambiado desde 1941, los valores siguen siendo los mismos" en lo que respecta a la defensa de la democracia, la seguridad colectiva y el comercio internacional, según Downing Street.

"El presidente Biden y yo firmaremos una carta que abarca la ciencia, la tecnología y el comercio y, lo que es más importante, subraya nuestro compromiso compartido con la OTAN, que ha sido esencial para nuestra seguridad durante décadas", subrayó Johnson en un comunicado.

Aunque Johnson prefiere evitar la tradicional expresión de "relación especial" para describir los vínculos entre el Reino Unido y Estados Unidos, para la Casa Blanca la frase sigue siendo válida.

Tras la cumbre, Biden visitará a la reina Isabel II en el castillo de Windsor el domingo y luego asistirá a la reunión de la OTAN en Bruselas antes de otra cumbre con la UE.

Su largo viaje a Europa culminará el miércoles en Ginebra en una reunión con Putin.

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