Blair, cada vez más complicado en su Watergate

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Londres (EFE, AFP, Reuters) - La presión sobre el primer ministro británico, Tony Blair, aumentó ayer al conocerse, con seis días de retraso, que el pasado viernes fue interrogado por segunda vez en relación con el caso de canje de títulos honoríficos a cambio de donaciones a su Partido Laborista.

Los partidos de la oposición, Conservador y Liberal Demócrata, se apresuraron a subrayar la gravedad del asunto, que lleva a Blair a convertirse en el primer jefe de Gobierno en actividad que es interrogado no una, sino dos veces, en una investigación policial.

El primer ministro, que en 1997 accedió al poder con la promesa de una gestión honesta y transparente, fue interpelado como testigo y no como sospechoso, para «aclarar una serie de puntos relacionados con la pesquisa», precisó Scotland Yard.

En un clima que para algunos analistas recuerda al de Watergate, tanto la oposición como la prensa británica se preguntan por qué el interrogatorio del premier, que se llevó a cabo en su despacho oficial en el 10 de Downing Street, se conoció casi una semana después de que ocurriera, a petición de la propia Policía.

Scotland Yard se limitó a afirmar que requirió el embargo informativo por «razones operativas», mientras que el portavoz oficial de Blair aseguró a los periodistas que diariamente le preguntaban sobre el tema que ni él mismo sabía que la conversación se había producido.

El interrogatorio del primer ministro, que duró menos de una hora, sucedió una semana después de que fuera detenida su estrecha colaboradora Ruth Turner, no sólo por supuestos delitos relacionados con la concesión de títulos, sino también «bajo sospecha de obstruir el curso de la Justicia».

Por ese mismo motivo -presunto engaño u omisión de información a las autoridades-, fue detenido el martes por segunda vez Lord Levy, amigo personal de Blair y su enviado especial a Medio Oriente, apodado «lord Cajero automático» por su habilidad para captar benefactores para el Partido Laborista.

  • Sospecha

    Los arrestos por este supuesto delito han sembrado la sospecha entre la oposición de que hubo un encubrimiento a alto nivel para ocultar detalles sobre el proceso de concesión de títulos.

    La cadena de televisión ITV denunció que la oficina del primer ministro ha hecho desaparecer correos electrónicos de una red interna en la que sus estrechos colaboradores, incluido Lord Levy, habrían discutido detalles sobre la concesión de honores, como el título de lord, a determinadas personas.

    La pesquisa policial empezó el pasado marzo, tras denuncias de que el Partido Laborista recibió casi 20 millones de euros en préstamos blandos procedentes de doce empresarios antes de las elecciones generales de 2005.

    Algunos de esos hombres de negocios fueron más tarde designados para ocupar un escaño en la Cámara de los Lores.

    Este escándalo de financiación irregular podría obligar a Blair, muy desprestigiado ya por la guerra de Irak, a acelerar el traspaso de poderes al influyente ministro de Economía y aspirante a jefe del Gobierno, Gordon Brown, considerado su sucesor natural.
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