8 de septiembre 2006 - 00:00

Blair dijo que dejará poder antes de un año

Tony Blair y su ministro de Finanzas, Gordon Brown. La última reunión entre ambos fue tensa:el premier acusó a su colaborador, que aspira a sucederlo, de haber fogoneado la rebeliónlaborista en su contra.
Tony Blair y su ministro de Finanzas, Gordon Brown. La última reunión entre ambos fue tensa: el premier acusó a su colaborador, que aspira a sucederlo, de haber fogoneado la rebelión laborista en su contra.
Londres (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - En medio de una gran expectativa, el primer ministro británico, el laborista Tony Blair, confirmó ayer que abandonará la jefatura del gobierno en un año, pero rehusó fijar una fecha precisa para su retiro, como reclaman los sectores más críticos de su partido.

Blair se vio obligado a hacer ese anuncio después de que ocho miembros del gabinete dimitieran el miércoles en protesta por su renuencia a precisar cuándo dejará el poder, un ataque que ha dañado gravemente la autoridad del líder laborista.

En una declaración sombría hecha durante una visita a una escuela en el norte de Londres, el gobernante británico adelantó que el próximo congreso anual del Partido Laborista, que se celebrará del 24 al 28 de setiembre en Manchester (noroeste de Inglaterra), será el «último» al que asista como jefe del gobierno y de su formación. Blair también lanzó un mensaje rotundo a los « rebeldes» que exigen un calendario puntual para su marcha: «Ahora -advirtió-, no voy a poner una fecha. No es lo correcto. Yo lo haría en un futuro y lo haría en interés del país, dependiendo de las circunstancias».

«Las fechas concretas me corresponde fijarlas a mí y de una forma apropiada», reiteró -acaso para no hacer la concesión final- el acosado primer ministro, al disculparse ante el pueblo británico por las luchas internas de su partido: «Si debo ser sincero -admitió-, no ha sido nuestro momento más glorioso».

«Lo importante ahora es que comprendamos que los intereses del país tienen prioridad y pasemos la página», sentenció el primer ministro, con un tono de voz que denotaba cansancio y resignación.

Según una encuesta del Canal 4 de televisión, 59% de los simpatizantes laboristas quieren que el premier renuncie antes de mayo. La esperada declaración de Blair se emitió por televisión poco después de que el influyente ministro de Finanzas, Gordon Brown, considerado su sucesor natural, reconociera que corresponde al primer ministro la decisión de dimitir.

Brown, que rompió ayer el escrupuloso silencio que ha guardado en los agitados últimos días, aseguró que respaldará cualquier decisión que tome el líder laborista.

«Quiero dejar muy claro que cuando me reuní ayer (el miércoles) con el primer ministro, le dije, como le he dicho en otras ocasiones y repito ahora, que es él quien debe tomar la decisión», declaró Brown.

«También le dije, y lo quiero dejar claro, que apoyaré la decisión que adopte», apuntó al puntualizar que esa decisión no debería basarse en «acuerdos privados sino en lo que beneficie más a los intereses del Partido Laborista y, sobre todo, del país».

  • Rumores

    Blair y Brown hablaron después de que la prensa británica asegurara que la reunión que ambos mantuvieron el miércoles fue «acalorada», en medio de rumores sobre la posibilidad de que el propio titular de Finanzas haya orquestado entre bastidores la rebelión laborista.

    Las palabras de los dos «peso pesado» del laborismo contentaron a varios ministros del gobierno, como la titular de Salud, Patricia Hewitt, estrecha aliada de Blair, quien abogó por el fin de «las divisiones perjudiciales en el oficialismo».

    Pero la intervención de Blair no convenció a algunos parlamentarios laboristas, como Doug Henderson, partidario de Brown: «No me parece -manifestó- que la gente sepa (ahora) más sobre los planes de retiro del primer ministro».

    La actual crisis estalló el miércoles, cuando ocho diputados laboristas -el subsecretario de Estado de Defensa británico, el diputado Tom Watson, y otros siete funcionarios menores del gobierno- dimitieron en protesta contra el liderazgo de Blair.

    El jefe del laborismo había anunciado en 2005, tras lograr un histórico tercer mandato para el laborismo, que no aspiraría a una cuarta legislatura en las próximas elecciones generales, previstas para 2010, pero se negó a poner fecha a su renuncia.

    Sin embargo, cada vez son más los laboristas que piden a su líder aclarar su futuro, temerosos de que la incertidumbre lleve al partido a un descalabro electoral en 2007, cuando habrá elecciones autonómicas en Escocia y Gales, y municipales en Inglaterra.
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