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El primer ministro precisó que, al menos, 52 personas fallecieron como resultado de las cuatro bombas que estallaron en el metro y un autobús, toda vez que 56 heridos continúan en los hospitales, "algunos de ellos graves".
En una abarrotada Cámara de los Comunes, el mandatario británico reiteró que su país "no será derrotado por el terrorismo".
"No descansaremos hasta que no sólo los autores materiales, sino también los planificadores del atentado hayan sido identificados y en la medida de lo posible, llevados ante la Justicia", insistió el jefe de Gobierno.
Blair también anunció que se introducirán nuevas leyes contra el terrorismo, al tiempo que se celebrará un funeral en los próximos meses, al que asistirá la reina Isabel II de Inglaterra, aunque "si es necesario ese calendario se acelerará".
El mandatario admitió que desearía que "la identificación pudiera ser más rápida" y reconoció que la espera es "perturbadora" para los familiares de las víctimas.
"La gran mayoría de los familiares ya tienen una idea muy clara de lo que ha pasado con los suyos", indicó Blair, al puntualizar que la tarea de identificación es muy "complicada".
"Tenemos que tener cuidado. En previas ocasiones en otros países se han cometido errores en este proceso que han resultado muy perturbadores. Por lo que hemos de extremar la precaución. La tarea será muy dura", declaró.
Asimismo, el primer ministro subrayó el "estoicismo, la fortaleza y el espíritu" demostrado por los londinenses durante la tragedia, y felicitó a la Policía y a los servicios de emergencia.
La operación policial puesta en marcha para capturar a los culpables es "una de las más drásticas jamás vista en este país", apuntó Blair, al recalcar que no podía entrar en "detalles". El jefe del Gobierno prometió que se cooperará con la comunidad musulmana porque "el fanatismo es un estado mental, no una religión".
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