Londres (ANSA, AFP) - El gobierno del primer ministro Tony Blair reclamó ayer que los prisioneros británicos de Al-Qaeda detenidos en la base estadounidense de Guantánamo en Cuba enfrenten a la Justicia en el Reino Unido, confirmando los indicios de que se abre una brecha en la sólida alianza británico-estadounidense en la lucha contra el terrorismo.
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El canciller británico, Jack Straw, señaló que «es preferible que los prisioneros británicos enfrenten a la Justicia en nuestro país. No conozco hasta el momento las circunstancias exactas de los hechos, pero estamos en continuo diá-logo con las autoridades en los Estados Unidos», declaró Straw a la BBC londinense. Del total de 158 detenidos que permanecen en la prisión de Guantánamo, en Cuba, tres son de origen británico musulmán.
Un grupo de diputados independientes del Parlamento británico visitó ayer a una delegada de la Embajada de los Estados Unidos en Londres, para pedir por la seguridad y buen trato de los prisioneros talibanes en Guantánamo, y a su vez reclamaron la no aplicación de la pena de muerte.
El fin de semana se conocieron contundentes imágenes que mostraban a los detenidos con sus cinco sentidos anulados, obligados por cadenas a permanecer inclinados en jaulas al aire libre, a 30 grados de calor. Luego de que se supieran estas críticas situaciones de detención, Europa y los Estados Unidos volvieron a mostrar más de un punto de vista diferente desde el 11 de setiembre. Analistas consideran que se alcanzó un punto bisagra en las relaciones de los EE.UU. con Europa. «La lista de nuestras diferencias se mantuvo bajo control durante cuatro meses. ¿Se trató de un breve período de tregua y estamos a punto de retomar la agenda anterior a setiembre?», se preguntó Daniel Hamilton, director del Centro para las Relaciones Transatlánticas de Washington.
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