Londres (AFP)- El primer ministro británico Tony Blair efectuó ayer una radical remodelación de su gobierno tras el fuerte golpe sufrido por los laboristas en las elecciones locales del jueves, provocado en parte por una serie escándalos protagonizados por varios ministros.
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El precio más alto del revés de las urnas, que dieron a los laboristas el tercer lugar, con un 26% de votos, por detrás de la derecha conservadora y los liberales-demócratas, lo pagó el titular de Interior Charles Clarke, que fue destituido por Blair.
Tras el anuncio de su destitución, Clarke expresó con cierta amargura, que no estaba de acuerdo con la decisión de Tony Blair, pero que la aceptaba.
Otro cambio importante en el gabinete fue el nombramiento de una mujer como canciller: la ex ministra del Medio Ambiente, Margaret Beckett, quien remplazará a Jack Straw, un ministro muy protagónico, quien pasó a ocupar un cargo menos destacado: líder de la banca laborista en la Cámara de los Comunes.
Casada y sin hijos, Beckett, de 63 años, será la primera mujer que dirigirá la diplomacia británica, una de las más activas del mundo, incluso si los temas europeos han sido puestos en manos de Geoff Hoon, otro 'peso pesado' laborista, quien fue ministro de Defensa en el comienzo de la guerra de Irak.
El viceprimer ministro, John Prescott, en el centro de un sórdido escándalo tras descubrírsele una relación extraconyugal con su secretaria que hace las delicias de la prensa británica, será mantenido en su cargo, pero privado de bastantes de sus responsabilidades. Blair decidió retirarle a Prescott el Departamento de Vivienda y Asuntos Urbanos que él dirigía.
En el cargo de Clarke -quien era uno de los ministros más vulnerables después de que reconoció la semana pasada que más de 1.000 delincuentes y criminales extranjeros no fueron expulsados del suelo británico tras haber sido condenados- Blair nombró al ex ministro de Defensa John Reid, de 56 años.
"El primer ministro dejó claro que no debo seguir en mi cargo. Aunque no estoy de acuerdo con esa decisión, acepto completamente el derecho de Blair a tomarla", declaró Clarke tras el anuncio de que quedaba fuera del gobierno.
En el nuevo gabinete, el nuevo ministro de Comercio es Alistair Darling, el nuevo ministro de Educación es Alan Johnson, y el ministro de Medio Ambiente es uno de los más jóvenes dirigentes laboristas, David Milliband.
Los laboristas perdieron más de 308 bancas en las elecciones locales del jueves, según los resultados de 175 de los 176 distritos de votación. En tanto los conservadores ganaron 309 y los liberales demócratas consiguieron dos nuevas.
El laborismo quedó relegado a una tercera posición, con 26% de los votos, muy por detrás de los conservadores (40%) y a poca distancia de los liberales demócratas (27%).
En tanto, el Partido Nacional Británico (BNP, por sus siglas en inglés) no logró el desempeño que se esperaba, pese a que ganó 27 asientos, según la misma muestra, casi definitiva.
Los recambios en el gobiernos han sido vistos por los expertos como un intento de Blair de reafirmar su autoridad frente a la pérdida de influencia de los laboristas, a sólo un año de que obtuviera un tercer mandato consecutivo, un récord.
La remodelación "es un símbolo poderoso que Blair planea seguir adelante", dijo a la AFP el analista político Tony Travers, profesor en la London School of Economics.
El ministro de Finanzas Gordon Brown, dado por todos como el eterno aspirante a remplazar a Blair, calificó estos resultados electorales de un "disparo de alarma".
"La renovación del Partido Laborista debe empezar ya", declaró Brown en una entrevista con la radio BBC, al comentar los resultados de unas elecciones que los analistas daban como perdidas de antemano por el partido de Blair.
Mientras, los conservadores de David Cameron, se congratulaban por los buenos resultados, aunque reconociendo que aún les falta mucho camino por recorrer porque no han logrado ganar en las grandes metrópolis obreras del norte de Inglaterra, como Manchester, Newcastle y Liverpool, feudos laboristas y liberal-demócratas.
"Creo que los resultados demuestran que el partido conservador está ampliando su electorado, atrayendo a nuevos electores, y creo que el partido laborista está en un proceso de colapso", afirmó Cameron, quien calificó la remodelación como "jugar a las sillas musicales en el Titanic", poco antes de su naufragio.