Blindan ya San Pablo para la visita de Bush
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La visita desató en Brasil un programa de protestas de numerosas organizaciones izquierdistas, entre las que se encuentra el Partido de los Trabajadores (PT), la fuerza política que lidera Lula.
«El gobierno tiene que mantener la relación de Estado a Estado. Ahora, el PT como partido tiene su opinión hasta más contundente que la del gobierno y manifiesta su desacuerdo sobre cómo Estados Unidos se comporta en el mundo», dijo Ricardo Berzoini, presidente del PT.
Lula y Bush mantienen óptimas relaciones personales y políticas, pese a que el brasileño se opuso a la invasión de Irak y se negó a apoyar iniciativas de libre comercio impulsadas por Washington en el continente.
Tanto el oficialista PT como su afín Central Unica de los Trabajadores (CUT) y decenas de organizaciones más invitaron a gritar el jueves «Fuera Bush», en la emblemática Avenida Paulista, centro de todas las manifestaciones en San Pablo.
Las actividades de Bush estarían concentradas en una zona alejada de las concentraciones, según autoridades brasileñas.
El Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra (MST) protestará contra los acuerdos que planean sellar Bush y Lula para promover los biocombustibles.
«Ese acuerdo que lleve a aumentar la producción de alcohol puede hacer crecer los dramas del campo, con más miseria y más expulsión de campesinos», dijo Soraia Soriano, dirigente del MST.
En tanto, funcionarios de ambos países rechazaron que la visita vaya a girar en torno al enfrentamiento entre Bush y Hugo Chávez.
«No vamos a venezolanizar el encuentro de Bush y Lula. Nosotros no pretendemos hacerlo y no creo que los norteamericanos estén interesados en algo así», señaló el canciller brasileño, Celso Amorim. En tanto, el embajador norteamericano en Brasil, Clifford Sobel, aseguró que su país «prioriza» su relación con «naciones amigas», como Brasil y la Argentina, y que la Casa Blanca «no gasta mucho tiempo pensando» en el presidente de Venezuela.




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