Bolivia está al borde de la secesión
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Manifestantes por la autonomía de la rica región boliviana
de Santa Cruz marcharon ayer en esa provincia. Fue la
antesala de la movilización que espera reunir hoy a un millón
de personas.
En un marco de posiciones polarizadas, el gobierno denunció un clima preinsurreccional en los planteamientos de las cuatro regiones y teme que en el cabildo se desaten actos de violencia por parte de grupos radicalizados que reclaman la independencia lisa y llana.
«Hay una actitud que quiere desbordar los límites de la Constitución», dijo el secretario de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, cuando se le preguntó si prevalece un ambiente preinsurreccional en algunos sectores del movimiento autonómico que, en su expresión más radical, proclaman el secesionismo.
«Hay varias fronteras en las que conviven estas tentaciones autoritarias, estas expresiones de trasgresión al orden constitucional, partidos políticos que facilitan estas tentaciones, distintas expresiones», señaló Quintana, un sociólogo y ex militar que forma parte del círculo íntimo del izquierdista Morales.
El alcalde de Santa Cruz, Percy Fernández, y un grupo de indígenas pidieron la semana pasada la formación de dos Bolivia: una andina y otra amazónica y de los llanos.
Para peor, las Fuerzas Armadas denunciaron el robo de un lote de fusiles y advirtieron que las armas podrían ser empleadas en los cabildos públicos.
«De acuerdo con informes de inteligencia, fueron sustraídos fusiles calibre 7.62 mm, del puerto de Cobija (extremo norte) con el propósito de ser empleados en las concentraciones que están convocadas, simultáneamente en las ciudades de Santa Cruz, Tarija, Beni y Cobija», afirma un comunicado castrense.
«El uso de este armamento tiene la intención de acusar a las FF.AA. de utilizar sus armas de reglamento en contra de civiles, especialmente en la concentración que tendrá lugar en Santa Cruz», según el comunicado militar.
Aunque huelgas de hambre en demanda de autonomía y la aprobación de la nueva Constitución por dos tercios de los votos de los convencionales --contra la pretensión oficial de hacerlo sólo con la mitad más uno, lo que no es legal-fueron levantadas en Santa Cruz y Beni, las protestas continuaban en Tarija y Pando, donde también mandan las autoridades locales identificadas con corrientes de derecha.
Buscando reducir la tensión, el viceministro de la presidencia, Alfredo Rada, dijo que el gobierno de Morales está dispuesto a discutir el sistema de aprobación de la nueva carta política en la Asamblea Constituyente.
Sin embargo, para Quintana lo que estos movimientos de protesta pretenden es «tratar de ejercer una atribución que no es constitucional, llevar adelante autonomías de facto».
La pulseada entre el gobierno y las dirigencias regionales se trasladó también a las calles con algunos enfrentamientos entre simpatizantes de ambos bandos, y a los medios, especialmente en Santa Cruz, con jingles que piden oponerse a Morales con el argumento de que «no queremos más dictadores para Bolivia».




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