19 de septiembre 2006 - 00:00

Bolivia: "Petrobras no nos doblará la mano"

La Paz (Reuters) - La petrolera estatal brasileña Petrobras «no doblará la mano» al gobierno de Evo Morales y deberá salir de Bolivia si no se somete a todas las disposiciones de la nacionalización de hidrocarburos, dijo ayer el nuevo ministro del sector, Carlos Villegas.

La dura advertencia, aunque con un voto de confianza en una negociación exitosa, fue hecha tres días después de que fuertes presiones de la compañía brasileña forzaran la renuncia del ministro Andrés Soliz, sustituido rápidamente por Villegas en la primera recomposición del gabinete del presidente indígena.

El habitualmente moderado Villegas se mostró sorprendentemente duro en el acto en el que Soliz le entregó la oficina de Hidrocarburos, con discursos que reforzaron que se mantiene inalterable la política energética de Morales, quien gobierna desde enero.

  • Parte del proceso

  • «Petrobras no nos doblará la mano porque esa resolución (sobre comercialización de hidrocarburos que costó la renuncia de Soliz) se aplicará, es parte del proceso de nacionalización», afirmó Villegas,quien hasta el viernes pasado era el ministro de Planificación.

    Soliz renunció luego de que el gobierno, enfrentado a fuertes presiones de Petrobras, que amenazó inclusive con irse del país, decidió suspender la resolución que traspasaba a la petrolera estatal local YPFB todo el control de la comercialización interna de combustibles, un negocio dominado por la brasileña.

    Villegas insistió en que la polémica resolución, que ejecutaba lo dispuesto por el decreto de nacionalización del 1 de mayo, no fue anulada sino sólo suspendida para facilitar la negociación con Petrobras.

  • Negociaciones

    Bolivia realiza negociaciones de adecuación de contratos con todas las petroleras presentes en el país; entre ellas, además de Petrobras están la francesa Total y la española Repsol YPF.

    La negociación con Petrobras abarca no sólo a las refinerías, cuyo traspaso mayoritario a YPFB fue dispuesto por la nacionalización, sino fundamentalmente la adecuación de las operaciones a la nueva política que consagra la propiedad estatal sobre el crudo, el gas natural y sus derivados.

    El gobierno de Morales tiene un plazo hasta fin de octubre para la suscripción de los nuevos acuerdos que consolidarán el control estatal sobre un sector privatizado hace una década.

    Villegas sostuvo que el gobierno de Morales negociará con «dos posturas, que no son excluyentes sino más bien complementarias: una amplia disposición al diálogo, pero firmeza para que las empresas cumplan y acepten el contenido del decreto de nacionalización y el contenido de los contratos».
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