Los textos, hasta ahora en poder de la Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN), fueron remitidos en 13 cajas que contienen un millón de hojas microfilmadas, en tanto organismos defensores de los derechos humanos esperan encontrar informes sobre los muertos y desaparecidos durante la represión de los disidentes.
Rousseff explicó que las informaciones estarán disponibles para ser consultadas, pero los nombres de las personas involucradas deben ser preservados.
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