Brasil: crece la tensión en el juicio que puede destituir a Temer
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Michel Temer.
El presidente está "tranquilo, aguardando el posicionamiento del tribunal", dijo antes de entrar a la sala del juicio en Brasilia Gustavo Guedes, abogado de Temer.
El juicio, que trata de denuncias de fines de 2014 e inicios de 2015, se realiza bajo fuerte presión política, desde que hace tres semanas salió a relucir una grabación hecha por uno de los dueños del gigante de la alimentación JBS, en la que se oye a Temer dar su aparente aval al pago de sobornos a un exdiputado, preso por el escándalo Petrobras.
La Corte Suprema abrió desde entonces una investigación contra Temer por sospechas de corrupción, obstrucción a la justicia y organización criminal.
El jefe de Estado tiene plazo hasta el viernes por la tarde para responder a un interrogatorio con 82 preguntas sobre la explosiva grabación.
Muchos analistas estiman que Temer logrará salvar el pellejo en el TSE, donde recientemente nombró a dos de los siete magistrados, aunque sin fortaleza para lograr la aprobación de polémicas reformas promercado.
"Lo más probable es que Temer se quede, pero debilitado, y por ello la reforma de las jubilaciones, que es muy importante, no sería aprobada", dijo a la AFP Alberto Almeida, director del Instituto Análise.
El TSE debía tratar de forma preliminar los pedidos de la exclusión de testimonios de exejecutivos de Odebrecht, que contienen las acusaciones más graves contra la fórmula presidencial.
Pero Benjamin alegó que se trata de cuestiones "indisociables".
Mendes admitió que el relator comunique primero su voto y que solo luego se discuta si había lugar para discutir separadamente las objeciones de la defensa.
Pero dijo que había "límites" y que la pretensión de recurrir a pruebas que hubiesen surgido después de la presentación de la denuncia era "falaz".
Eso abriría las puertas, adujo Mendes, a incluir también las denuncias del grupo JBS y hasta las de Antonio Palocci, un poderoso exministro de Lula da Silva (2003-2010) y de Rousseff, quien según los medios negocia una "delación premiada" con la justicia.
"Sería falaz si no me hubiera atenido a esos parámetros", repuso Benjamin, alegando que las primeras denuncias sobre los sobornos pagados a políticos por grandes constructoras para obtener contratos en Petrobras ya habían surgido en 2014.
Varios ministros de Temer ya se vieron implicados en la operación anticorrupción Lava Jato, que llevó a la cárcel o sentó en el banquillo a decenas de empresarios y políticos de casi todos los partidos, creando desazón y hastío en millones de brasileños.
En la primera sesión, el martes, ya se había producido un primer embate entre Mendes y Benjamin, cuando el primero le hizo notar que el TSE anula más mandatos que una dictadura.
A lo que Benjamin respondió que una dictadura brasileña (1964-1985) anulaba mandatos "de quienes defendían la democracia", en tanto que el TSE anula mandatos de quienes "están contra la democracia".
Benjamin expresó además el deseo de que este juicio sirva para mejorar un sistema contaminado por la compra de votos de parlamentarios y de que la campaña presidencial de 2018 "tenga controles más estrictos".
Instó asimismo a "velar por todo lo que tenga que ver con la soberanía del voto popular".
Si el TSE decidiera anular la elección, deberá determinar si la pérdida del mandato es inmediata o si Temer puede permanecer en el cargo hasta agotar todos los recursos legales.
Si Temer cayera, la Constitución dice que el Congreso debe elegir al nuevo presidente en un plazo de 30 días, para completar el mandato hasta fines de 2018.


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