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La oposición superó los 342 votos que le permiten derivar el impeachment al Senado.
Rousseff, de 68 años, niega esas acusaciones, y las atribuye a una conspiración orquestada por Temer y por el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, quien a su vez está acusado por corrupción.
El líder del PT en la Cámara, José Guimaraes, había reconocido poco antes que la tendencia era irreversible.
"Los golpistas vencieron aquí en la Cámara", pero "esta derrota provisoria no significa que terminó la guerra", dijo Guimaraes a periodistas.
En Brasilia, los miembros del PT y de movimientos sociales que seguían la votación por pantallas gigantes se retiraban abatidos.
Del otro lado del muro de un km tendido a lo largo de la explanada de los ministerios, los partidarios del impeachment estallaron en cambio en un solo grito de alegría cuando se anunció el voto 342.
En Sao Paulo, sobre la avenida Paulista, donde estaba reunida la oposición, los votos por el impeachment se festejaban como si fueran goles, con bocinazos, saltos y banderas al aire.
El voto del domingo podría mostrar la puerta de salida al "lulismo", del expresidente Luiz Inacio Lula da Silva (2003-2010), figura emblemática del hoy maltrecho ciclo de gobiernos de izquierda en la región.
"Para combatir el proyecto de poder y corrupción de Lula y el PT (...), voto sí por el impeachment", dijo al anunciar su voto el diputado Luiz Heinze, del PP, un partido que hasta la semana pasada era aliado del PT.
La crisis política brasileña, que se potencia con la peor recesión sufrida por el país desde 1930, es observada con preocupación por el resto del mundo, a menos de cuatro meses de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Rio.
Tanto Temer como Rousseff proponen un "pacto" nacional para apaciguar al país y sacarlo de la recesión, pero el camino se anuncia espinoso.
"Independientemente del resultado de hoy, la crisis va a continuar, e incluso se agravará, porque el lado perdedor va a utilizar todos los instrumentos para boicotear a los ganadores. En cualquier caso, Brasil amanecerá peor mañana", dijo a la AFP el analista político André César.
Los mercados apostaron claramente por Temer, en tanto que los sectores sociales que se beneficiaron de las políticas de distribución de los años Lula temen una reversión de políticas.
"El pacto de Temer será con los movimientos más conservadores, que ya se posicionaron a su lado", señala César.
Pero Lula, Rousseff y el PT no están dispuestos a dar el brazo a torcer tan fácilmente.
"No nos vamos a dejar abatir por esta derrota momentánea. La guerra será prolongada", advirtió Guimaraes, que tampoco excluyó recursos legales para impedir la destitución de Rousseff.
El diputado del PT José Vargas lamentó que "una mayoría parlamentaria resuelva anular el voto de 54 millones de brasileños" que en 2014 reeligieron a Rousseff.




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