Brasil: ganó Dilma, pero balotaje con Neves se presenta cuesta arriba
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Es que el dato clave es si ésta endosará explícitamente el voto para la postulante del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSBD). En 2010, cuando obtuvo un porcentaje similar al de ayer, no lo hizo a favor del también socialdemócrata José Serra, lo que le abrió el camino al triunfo a Dilma. Hay indicios de que esta vez su decisión podría ser diferente.
Anoche se esperaban las proyecciones sobre las 27 gobernaciones del país y sobre el futuro Congreso. Ayer se renovaron las 513 bancas de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado. Todo ello será clave para calibrar las alianzas que serán necesarias para asegurar la gobernabilidad de este gigantesco país de 202 millones de habitantes.
Neves, un economista de 54 años, miembro de la elite brasileña y un conservador en temas económicos, superó con creces el porcentaje que le habían anticipado las encuestas de intención de voto. Su presencia en el balotaje es un dato crucial para la Argentina por su intención de "flexibilizar" el Mercosur.
Una clave del desempeño del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSBD), mejor que el esperado, estuvo en el estado de San Pablo, donde se impusieron Neves y el gobernador candidato a la reelección, Geraldo Alckmin.
Éste, un expostulante presidencial derrotado por Luiz Inácio Lula da Silva en 2006, de escaso carisma pero muy valorado por su base, sacó el 57,4% de los votos y ni siquiera deberá esperar a un balotaje. San Pablo, el revalidado bastión socialdemócrata, es el principal colegio electoral de Brasil con casi 32 millones de votantes habilitados. Casi, casi una Argentina.
Dilma, de 66 años, en cambio, se impuso en Minas Gerais, el estado de Neves, donde éste es supuestamente es muy popular. Sin embargo, Neves realizó una mala elección de su candidato a gobernador, por lo que el resultado le supuso un duro revés, doloroso además por tratarse del segundo colegio electoral de Brasil, con más de 15 millones de empadronados.
El PT fracasó ruidosamente en Brasilia, donde el cuestionado gobernador Agnelo Queiroz quedó en un lejano tercer lugar.
El debut del sistema de identificación biométrica de votantes, a través de la huella digital, complementario de las urnas electrónicas, no fue lo positivo que se esperaba. Se usó en las principales ciudades, pero registró muchas fallas que obligaron a demorar la votación hasta dos horas en distintos estados.
Antes de las 9 de la mañana, Dilma fue la primera de los tres principales candidatos en concurrir a votar. Fue en Porto Alegre, Río Grande do Sul, donde el arrastre del candidato petista a gobernador, Tarso Genro, era clave para la nacional. Éste finalmente no ganó ese importante distrito, pero logró pasar al balotaje.
La presidenta no hizo triunfalismo, y apenas encaró a los periodistas dijo que "siempre trabajé con la hipótesis de que habrá dos ruedas (electorales). Los votos definirán lo que va a suceder", señaló sonriente.
Al revés de lo sugerido por muchos en su comando de campaña, dijo que no tenía preferencias en cuanto al rival para el balotaje. "El que elija el pueblo", dijo magnánima. De inmediato volvió a esta capital a esperar los resultados.
Neves, por su parte, votó en Belo Horizonte, la capital de Minas Gerais. Ésa es la ciudad natal de la mandataria. "Nunca perdí la confianza en nuestra posibilidad de llegar a la segunda vuelta. Todavía no llegamos. Hay que esperar con mucha humildad los resultados de las urnas", dijo.
Para muchos, las encuestas divulgadas libremente todo el fin de semana por los principales medios gráficos y televisivos buscaron limar a Marina Silva y orientar el "voto útil" anti-PT hacia éste, el favorito de los mercados y el gran empresariado. Hay que decir que nadie violó la ley con eso, pero cabe hacer un cuestionamiento ético a esa práctica. La siempre aludida "autorregulación" de la prensa podría haber ayudado a reparar lo que la ley no impide.





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