El gobernador de San Pablo, José Serra, confirmó en una entrevista televisiva que se postulará a las elecciones presidenciales de octubre por el opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).
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Serra mantiene una ligera ventaja en las encuestas sobre la candidata del oficialista Partido de los Trabajadores (PT) y actual jefa de Gabinete, Dilma Rousseff, para las elecciones del próximo 3 de octubre en la que los brasileños elegirán al sucesor de Luis Inácio Lula da Silva, quien no podrá presentarse a una nueva reelección por impedimento legal.
Sin embargo, las diferencias en los sondeos se acortaron en las últimas semanas y varios analistas sostienen que la robustez de la economía brasileña podría catapultar a Rouseff como favorita, a medida que se nacionalice su campaña electoral.
"¿Qué puedes decir contra una economía pujante y un presidente con ese tipo de tasa de aprobación? Será muy duro", dijo el analista político Bolivar Lamounier, desde San Pablo.
Serra mantuvo su 35 por ciento de preferencias en las encuestas debido a que su nombre es conocido a nivel generalizado y posee una imagen de administrador capaz, según muestran las consultas.
Sin embargo, Rousseff ha duplicado su nivel de aprobación a 30 puntos en meses recientes, restando votos al ex gobernador del estado de Ceará, Ciro Gomes, y a la ex ministra de Medioambiente, Marina Silva, que ocupan el tercer y cuarto lugar, respectivamente, lejos de los dos líderes.
Aunque le preocupa la oposición, Rousseff parece tener el mayor potencial de crecimiento, dado que muchos de los 135 millones de votantes de Brasil aún no la conocen, pero dicen que votarán por el candidato respaldado por Lula.
Más de la mitad de los encuestados por la firma de sondeos de opinión Ibope afirman que votarán por el candidato de Lula, cuya tasa de 83 por ciento de aprobación es increíblemente alta para un presidente que acaba su segundo mandato.
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