San Pablo (ANSA) - Los controladores de vuelo brasileños se declararon anoche en huelga, se autoacuartelaron y pararon el tráfico aéreo en los 49 aeropuertos de Brasil, informó la autoridad aeroportuaria Infraero.
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"La crisis que ya tiene seis meses hoy pasó sus límites", dijo el vicepresidente José Alencar, a cargo de la presidencia del país, ya que el presidente Luiz Lula da Silva estaba en vuelo anoche hacia Estados Unidos para reunirse mañana con su par George W.Bush.
Al menos 18 controladores de vuelo, que dependen de la órbita militar del Ministerio de Defensa, fueron arrestados por motín, según versiones citadas por la radio Band News FM.
Los controladores de vuelo -todos militares- reclaman mejores condiciones laborales y el regreso a sus funciones de varios sargentos que fueron retirados de sus cargos luego de los diversos casos de "apagón aéreo" que ocurren desde octubre pasado.
Habían anticipado ayer por la mañana en un comunicado que realizarían una huelga de hambre, algo no permitido como reivindicación sindical dado su rango militar.
Miles de personas protagonizaron tumultos en los principales aeropuertos de Brasil, cuyas autoridades autorizaron apenas el aterrizaje de los aviones que estaban en vuelo en el momento de iniciarse el motín.
Los vuelos comenzaron a paralizarse a las 20.30.
El principal foco de la medida de fuerza se encuentra en el Cindacta 1, la principal torre de control ubicada en el aeropuerto de Brasilia.
La paralización total de los aeropuertos se produjo luego de que el ministro de Defensa, Waldir Pires, anunció este viernes por la tarde que "no habrá negociación".
Pires aumentó más la polémica al sugerir que el gobierno está encaminado en pasar a manos civiles el control del tráfico aéreo.
La Fuerza Aérea Brasileña había amenazado con ejercer su poder para arrestar a sus subordinados.
La crisis de los controladores aéreos en Brasil comenzó luego de la peor tragedia de la aviación brasileña, el 30 de setiembre pasado, cuando impactaron en vuelo un jet Legacy y un avión de pasajeros Gol a la altura del estado de Mato Grosso.
El jet privado de bandera estadounidense, averiado, logró aterrizar pero el Gol cayó: murieron sus 154 ocupantes.
Las investigaciones indicaron un error de los controladores de vuelo y a partir de allí comenzaron a sucederse crisis en los aeropuertos por el llamado "trabajo a reglamento".
Cada militar pasó a controlar -contra la orden de la Fuerza Aérea- 14 aviones por hora, según argumentan los expertos.
La crisis causó caos en los viajeros durante los días festivos de Navidad, Año Nuevo, Carnaval y ahora se temía una repetición en el feriado de Semana Santa.
El gobierno convocó a una reunión de urgencia en Brasilia, pero apenas el gabinete estaba encabezado por el ministro de Planificación, Paulo Bernardo.
El vicepresidente Alencar, desde Minas Gerais, y el ministro de Defensa, desde Rio de Janeiro, intentaban llegar en aviones de la Fuerza Aérea a la capital, Brasilia.
Según la oficina de prensa del Palacio del Planalto, el presidente Lula ordenó a la Fuerza Aérea negociar con los controladores de vuelo.
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