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"Lo ideal, desde el punto de vista brasileño, sería que inclusive no hubiera poder de veto en ningún miembro del Consejo de Seguridad, pero sabemos que eso no es realista", comentó el canciller Amorim.
El Consejo de Seguridad cuenta hoy con cinco miembros permanentes -China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Rusia- cada uno de ellos con poder de vetar individualmente cualquier decisión del cuerpo colegiado.
El miércoles, el G-4 presentó una propuesta renunciando por 15 años al poder de veto en caso de incorporarse como nuevos miembros permanentes del Consejo, plazo tras el cual debería revisarse nuevamente la estructura del organismo.
"Tenemos que lidiar con lo ideal y con la realidad. Lo ideal sería una igualdad absoluta entre los miembros permanentes actuales y los nuevos", concluyó Amorim.
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