28 de noviembre 2002 - 00:00

Brasil: suben salario menos de lo prometido

Brasilia (ANSA, AFP) - El Partido de los Trabajadores (PT) estrenó el rol de oficialista en el Congreso de Brasil forzando la aprobación de un salario mínimo menor que el que su líder, el presidente electo Luiz Inácio Lula Da Silva, había prometido en la campaña presidencial.

«Es el aumento que puede ser dado en este momento», justificó Lula, quien asumirá el poder el 1 de enero.

En el Congreso, la comisión mixta de Presupuesto aprobó la propuesta del PT de fijar el salario mínimo mensual en 220 reales, unos 61 dólares, a partir de enero. Esta comisión, también a instancias del PT, anuló la rebaja en la alícuota del impuesto a la renta de las personas físicas, que fue mantenida en 27%.

En la actualidad, el salario mínimo es de 200 reales, y la propuesta del gobierno, antes de las elecciones presidenciales de octubre, consistía en llevarlo a 210 reales. Durante la campaña electoral, Lula, quien venció con más de 52 millones de votos, prometió aumentar el mínimo a 240 reales.

Luego del triunfo en las urnas, Lula y sus asesores cambiaron de discurso y pasaron a afirmar que la actual situación económica no permitía conceder ese aumento. También el aún oficialista Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) cambió de posición y ahora defiende la postura original del PT: preparándose para su futuro rol opositor, el partido del presidente saliente Fernando Henrique Cardoso ahora defiende un salario mínimo de 240 reales.

«Continuamos en la lucha por un mínimo de 240 reales», dijo el titular del PSDB, José Aníbal, en alusión a la flamante bandera de su partido.

• Programa social

En lo que hace al mantenimiento de la alícuota del impuesto de la renta (IRPF), analistas explicaron la postura del PT en su necesidad de hacerse de recursos -unos 775 millones de dólares- para poder llevar a cabo su ambicioso programa social en medio de una economía débil y de presupuestos austeros, que deben ser votados antes del cierre de la actual Legislatura, antes de Navidad.

Esta urgencia ha llevado al partido de Lula a dejar para mejor momento la votación de la supresión de una serie de impuestos acumulados que gravan las exportaciones y que estaban comprendidos en la medida o decreto presidencial MP-66.

Fue esa promesa de llevar a cabo una minirreforma tributaria, preludio de otra mayor destinada a eliminar muchos impuestos acumulados o en «cascada», lo que atrajo a muchos empresarios a votar a Lula en las elecciones de octubre.

• Herencia

Declaraciones críticas de la bancada del PT a la herencia económica de Cardoso incomodaron a los miembros del PSDB, que decidieron posponer la votación, prevista para ayer, para la próxima semana.

«Brasil está viviendo la mayor inestabilidad de su historia reciente. Nosotros queremos discutir mejor la herencia que recibimos. Si el pueblo no comprende el país que vamos a gobernar, puede pensar que Lula hará milagros», dijo el diputado petista
Henrique Fontana. En tanto, en el primer roce político con el futuro oficialismo, el líder del actual gobierno en la Cámara, Arnaldo Madeira, acusó al PT de «jugar» para conseguir aprobar todos los temas de interés para el partido y después criticar a Cardoso.

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