24 de marzo 2021 - 00:00

Es cada vez peor el panorama sanitario en Brasil: sin camas ni oxígeno y con entierros de noche

El gobernador de San Pablo, João Doria, calificó a Bolsonaro de "psicópata" por su desmanejo del covid-19. El país está por superar la marca de las 300 mil muertes. Advierte la OPS sobre un derrame de la cepa amazónica, más contagiosa, a los países limítrofes.

UN MINUTO PARA RECORDAR. Los diputados de la Cámara de los Comunes, al igual que todos los británicos, realizaron ayer a las 12 del mediodía un minuto de silencio en homenaje a los 126 mil muertos por el nuevo coronavirus. El Reino Unido es el país más castigado de Europa por la pandemia.

UN MINUTO PARA RECORDAR. Los diputados de la Cámara de los Comunes, al igual que todos los británicos, realizaron ayer a las 12 del mediodía un minuto de silencio en homenaje a los 126 mil muertos por el nuevo coronavirus. El Reino Unido es el país más castigado de Europa por la pandemia.

San Pablo - Brasil se sumergía ayer en el lodo del colapso hospitalario por la pandemia, con trece estados casi sin oxígeno para sus pacientes, San Pablo abriendo sus cementerios por las noches para dar abasto con un ritmo de entierros récord y con Brasilia sufriendo por la acumulación de muertos por coronavirus en los pasillos de los hospitales públicos debido a la saturación de sus cámaras frigoríficas.

Ante ese cuadro, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) calificó ayer de “terrible” el aumento de los casos en Brasil y dijo que la situación está desbordando a sus vecinos Venezuela, Bolivia y Perú.

Mientras, el presidente Jair Bolsonaro puso ayer en funciones, en un acto fuera de agenda, al nuevo ministro de Salud, el cardiólogo Marcelo Queiroga, mientras su ahora antecesor, el general en actividad Eduardo Pazuello, negociaba su permanencia en otra área del Gobierno para no perder los fueros, ya que está investigado por negligencia frente a la emergencia sanitaria.

El estado de cuarentena y de colapso hospitalario en gran parte del país, por ejemplo, provocó la caída de los homicidios en Río de Janeiro durante febrero a niveles históricos. La gravedad de la situación epidemiológica llevó al hecho inédito de que la cadena Globo suspendiera la grabación de sus populares telenovelas.

La provisión de oxígeno se transformó en un asunto dramático: incluso la multinacional Ambev anunció que transformará una fábrica de cerveza en Riberão Preto, San Pablo, en una planta productora de oxígeno hospitalario para ese estado, que superó los 1.000 muertos por covid-19 en 24 horas, un récord que llevará a Brasil a sobrepasar en lo inmediato los 300.000 fallecimientos.

La media diaria de muertes de la última semana ascendió a 2.300 en todo el país.

En tanto, el Ministerio de Salud envió un oficio a la fiscalía general de la República alertando sobre la posibilidad de colapso por falta de oxígeno en cinco estados, teniendo en cuenta que en el Gran Porto Alegre, en Río Grande do Sul, fronterizo con Argentina y Uruguay, seis personas murieron el fin de semana luego de que se cortara el circuito de distribución de oxígeno a camas UTI.

Los estados en “situación crítica” de oxígeno son Acre, Rondônia, Mato Grosso, Amapá, Ceará y no Rio Grande do Norte. Más allá de ellos, son en total trece los distritos en los que la falta de tubos de oxígeno es severa.

En San Pablo, la municipalidad colocó torres de iluminación en cuatro cementerios públicos de la ciudad para realizar los entierros y le pagará horas extras al personal funerario para cumplir con la demanda en horas extras.

Brasilia, por su parte, anunció la convocatoria remunerada por un año de contrato a personal de salud de todas las disciplinas, ya sea jubilados o fuera del mercado de trabajo, porque el paso siguiente al colapso hospitalario es la falta de trabajadores especializados para atender las camas de terapia intensiva provistas por el Gobierno federal.

En tanto, San Pablo, el estado más poblado y rico del país, y Río Grande do Sul son los territorios donde ya se registran muertes en enfermerías y listas de espera por camas de terapia intensiva.

El gobernador de San Pablo, João Doria, afirmó que Bolsonaro es un “líder psicópata”, cuya política ante el nuevo coronavirus es responsable por la disparada en el número de personas fallecidas.

La segunda ola que golpea desde febrero a todo Brasil está fuertemente influida por la variante P1, surgida en noviembre en Manaos, mucho más contagiosa y de la que los pacientes tardan más en recuperarse.

Dejá tu comentario

Te puede interesar