Brown aseguró unión a Bush pero fue ambiguo sobre Irak
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El premier
británico,
Gordon Brown,
y el presidente
de EE.UU.,
George Bush,
reafirmaron
ayer la
«relación
especial»
entre ambos
países. Con
todo, el
republicano no
pareció lograr
la misma
«química»
personal que
con Tony Blair.
El jefe de la Casa Blanca hizo hincapié en todo momento en su admiración hacia el nuevo gobernante británico, «un hombre que resuelve problemas» y que ve «el vaso medio lleno, no el medio vacío». Bush trató, además, de aligerar la atmósfera en varias ocasiones con bromas a los periodistas.
En sus declaraciones, ambos resaltaron sus posiciones comunes en torno a Irak, después de que tras la llegada del nuevo primer ministro británico al poder aumentaran los rumores sobre una posible retirada acelerada de los cerca de 5.500 soldados que Reino Unido mantiene en el sur de la nación árabe. Su gobierno ya ha transferido a autoridades locales el control de la seguridad en tres provincias de esa región iraquí y planea hacer lo propio antes de fin de año en la cuarta, Basora, en lo que analistas califican como una estrategia de «cantar victoria y salir».
Brown subrayó que está de acuerdo con Bush en que hay «responsabilidades que mantener» en Irak, aunque mantuvo un tono ambiguo sobre el tiempo que permanecerá el contingente británico en ese país.
El jefe de Gobierno británico se limitó a afirmar que cualquier decisión que adopte será de acuerdo con la opinión que le transmitan los mandos militares sobre el terreno y que lo anunciará en primer lugar al Parlamento de su país. Este vuelve a la actividad el 8 de octubre, después de que se presente al Congreso norteamericano el informe definitivo acerca de la marcha del conflicto en Irak.
Por su parte, Bush aseguró que no le «cabe duda de que Gordon Brown entiende que el fracaso en Irak sería un desastre para la seguridad» de sus países.
Ambos hicieron hincapié en que se encuentran en «una lucha común» y que tienen que «combatir al unísono», según palabras de Brown.
El primer ministro laborista expresó al presidente estadounidense su disposición a colaborar «en los grandes desafíos» internacionales, como la lucha contra el terrorismo y el cambio climático.
Entre los asuntos que abordaron también figuraron el programa nuclear iraní, el genocidio en la provincia sudanesa de Darfur -«el mayor desastre humanitario que encara el mundo hoy por hoy», según Brown- y las amenazas terroristas.
Brown, explicó Bush, le transmitió «propuestas interesantes» para avanzar en las conversaciones de apertura comercial de la Ronda de Doha de la Organización Mundial de Comercio (OMC). «Cree que podemos llegar a un acuerdo que concluya la ronda, como lo creo yo», declaró el jefe de la Casa Blanca.
En lo que respecta al programa nuclear iraní, los dos dirigentes se mostraron de acuerdo en que «las sanciones funcionan» y que la próxima etapa a la que están dispuestos a llegar es «el endurecimiento de las sanciones con una resolución de la ONU».



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