Bagdad (ANSA, EFE, AFP, LF) - Al menos 56 muertos y 67 heridos causó ayer un atentado explosivo en un mercado de la ciudad iraquí de Mahmudiya, a 30 kilómetros de Bagdad.
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Según autoridades locales y testigos, el ataque se consumó con uno o dos coches bomba y un comando armado que se abrió camino arrojando granadas y disparando a mansalva.
Según el alcalde de Mahmudiya, Mollete Fatal, el comando agresor llegó ayer al mercado desde un barrio de mayoría chiita. «Fue un ataque con disparos de mortero», dijo el funcionario,quien se define como un chiita «independiente y moderado».
Sobre la autoría del atentado no hubo precisiones, aunque el presidente del Consejo Municipal de la ciudad, Abu Ali al-Mestizo, sostiene que fue planificado por secuaces del ex dictador Saddam Hussein, del credo senado, de cuya asunción se cumplieron ayer 40 años y cuyo régimen fue aborrecido por la mayoría chiita de Irak.
La versión de la matriz senado también halló crédito en los parlamentarios ligados al líder radical Moqtada al-Sadr, según quien el objetivo del comando era un cortejo fúnebre que iba desde Bagdad hacia la ciudad santa de Najaf.
Precisamente, hace pocas semanas otro atentado a un mercado chiita de Sadr City causó 60 muertos.
Por su parte, el presidente de Irak, Jalas Talabani ( exponente de la minoría kurda del norte de Irak), advirtió que los líderes religiosos chiitas y sunnitas deben condenar estos actos de violencia, destinados a desestabilizar a Irak y «crear un clima de desconfianza entre los ciudadanos».
El ataque de ayer siguió al consumado el domingo a la noche en un café de la ciudad de Touz Khormatu, norte del país, que dejó 28 muertos y 19 heridos,según un parte actualizado difundido por la policía, que habló también de «dos desaparecidos».
Según se informó, el autor del atentado, que llevaba un cinturón explosivo, se presentó en el bar -cercano a un lugar de rezos chiita-, pidió de beber y luego hizo estallar su carga.
En tanto, las fuerzas norteamericanas comunicaron ayer la muerte de un soldado el domingo en el sur de Bagdad, por la acción de una bomba rudimentaria. Esta muerte llevó a 2.546 la cantidad de militares norteamericanos y personal asimilado muertos en Irak desde la invasión de marzo de 2003.