Washington (AFP, ANSA) - El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, refirmó ayer su «fuerte deseo» de ayudar a Colombia a «prosperar y vivir en libertad» tras reunirse con su par colombiano, Alvaro Uribe. Las declaraciones tuvieron lugar en momentos en que la solicitud de extradición de los máximos jefes paramilitares y una eventual acción en el mismo sentido contra la guerrilla por parte de la Casa Blanca, revelan un mayor involucramiento de Washington en la guerra colombiana y endurece las condiciones para un diálogo de paz. Uribe «es un hombre que dijo a la gente de su país que trabajaría para erradicar el terrorismo, el narcotráfico. Los colombianos le creyeron y también le creo yo», dijo Bush a periodistas, en presencia de Uribe. «Quiero afirmar el fuerte deseo de nuestro país de ayudar al gobierno colombiano y al pueblo colombiano a prosperar y vivir en libertad», agregó. Poco después, al salir de la Casa Blanca, el presidente colombiano dijo a la prensa que había discutido con Bush y sus asesores «la necesidad de una gran ayuda de los institutos multilaterales de financiamiento» para hacer frente al reto de aumentar el ejército y atender los problemas sociales en una situación de fuertes déficits fiscal y de cuenta corriente.
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Estados Unidos pidió la extradición del dirigente político de las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), Carlos Castaño, del máximo jefe Salvatore Mancuso, y de Juan Carlos Sierra, al acusarlos de asumir de forma directa la producción y distribución de cocaína, y la protección de los laboratorios cocaineros.
En respuesta, el ministro del Interior colombiano, Fernando Londoño, ratificó que entregará a Castaño a EE.UU. sin renunciar a juzgarlo. El funcionario explicó que «tratándose de un sistema de cooperación internacional y de la represión del delito que nos parece más urgente, primaría la decisión de remitirlo a los EE.UU.».
• Interpretación
El pedido de extradición, anunciado el martes en momentos en que Uribe realiza su primera visita oficial a Washington, fue interpretada en Colombia como la aplicación más evidente de la política internacional de EE.UU. en su lucha contra el terrorismo y el narcotráfico tras los ataques del 11 de setiembre de 2001.
En tanto, el cubano Joaquín Pérez, abogado de Castaño, aclaró que la entrega del jefe paramilitar «tomará un tiempo» durante el que se evaluará que el caso no revista intereses políticos.
«Hay que pensar muchas cosas y asegurarnos de que este caso no se convierta en un circo político, en una acusación política.»
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