En plena ceremonia, Bush tuvo una frase desafortunada que dio a entender lo contrario de lo que intentó afirmar: «Nuestros enemigos son innovadores e ingeniosos, y nosotros también. Nunca dejan de pensar en nuevos métodos para perjudicar a nuestro país y a nuestro pueblo, ni nosotros tampoco». Enseguida, los demócratas potenciaron la divulgación del yerro, como una forma de resaltar las dificultades oratorias del republicano.
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