Bush quiere OTAN ampliada y rechaza el veto de Rusia

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Bucarest (EFE, AFP, Reuters) - El presidente de EE.UU., George W. Bush, llegó a Rumania dispuesto a dar batalla en la cumbre de la OTAN que se realizará entre hoy y el viernes en favor de las candidaturas de Ucrania y Georgia, a las que se oponen de modo indignado Rusia y «pesos pesados» de la Alianza Atlántica como Francia o Alemania.

Según adelantó la Casa Blanca, Bush aprovechará hoy un discurso en el Banco Nacional de Ahorros rumano para lanzar un nuevo llamamiento a los aliados para que ofrezcan un «plan de acción» que abra un camino para el eventual ingreso de las dos repúblicas ex soviéticas. El mandatario ayer dijo que Rusia no tiene «poder de veto» sobre la cuestión, incrementando el enfrentamiento con el Kremlin.

En su discurso, Bush afirmará que esa iniciativa «enviaría una señal a sus ciudadanos de que si continúan por el camino de las reformas, se los recibirá en las instituciones de Europa», según figura en extractos divulgados por la Casa Blanca.

A menos de 24 horas de que se inaugure oficialmente la cumbre, los 26 países miembros negociaban ayer entre bambalinas para tratar de reducir las fuertes diferencias. Sin embargo, Bush dejó en claro que no está dispuesto a llegar a un pacto que suponga concesiones perjudiciales para las aspiraciones de Tiflis y Kiev. En particular, descartó renunciar a la candidatura de los dos países a cambio de que Rusia acepte el escudo antimisiles que EE.UU. quiere desplegar en el este de Europa, y que Moscú considera «una amenaza». Ese escudo formará parte de las conversaciones en la cumbre, y se espera que Bush invite a Putin a negociar la participación de Rusia en él.

  • Desafío

    El desafío del presidente estadounidense no es fácil. Rusia se opone al plan de acción con la misma determinación con que Bush lo defiende, y advirtió que la posible adhesión de Ucrania a la Alianza Atlántica provocaría una «grave crisis» y la obligaría a reorientar sus misiles hacia Kiev.

    Los propios aliados parecen divididos. Canadá y el Reino Unido apoyan a Washington, pero otros países se han declarado en contra, temerosos de irritar a Rusia.

    A la oposición de Alemania se sumó ayer el primer ministro francés, François Fillon, quien afirmó que «pensamos que no es la buena respuesta al equilibrio de las relaciones de poder en Europa y entre Europa y Rusia».

    La Casa Blanca admitió que el resultado dista, por ahora, de estar claro. «Tenemos que esperar y ver qué va a pasar. Algunos pueden querer declarar un fracaso incluso antes de empezar, pero seguiremos trabajando con nuestros aliados y veremos», afirmó la portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, en el Air Force One que transportaba a Bush a Bucarest.

    Antes de comenzar su participación en la cumbre, Bush tiene previsto desplazarse al complejo veraniego de Neptun, en las orillas del mar Negro, para reunirse con el presidente rumano, Traian Basescu, quien se ha alineado con Washington. Asimismo, celebrará una reunión bilateral con el secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer, antes de que la cumbre comience oficialmente con una cena.

  • Afganistán

    Además del plan de acción para Ucrania y Georgia, los 26 países aliados tienen previsto examinar la dotación de más efectivos para su misión de paz en Afganistán, un asunto que Bush también abordará en su discurso de hoy. Igualmente, tratará la defensa antimisiles. Otros puntos de la agenda tienen que ver con las adhesiones de Macedonia, a la que se opone Grecia mientras esa república no cambie su nombre, el mismo que una de sus provincias, Croacia y Albania.

    En su discurso, Bush afirmará que Irán se encuentra cerca de fabricar misiles balísticos de largo alcance y «en la actualidad no tenemos modo de defender a Europa contra esa amenaza, así que tenemos que desplegar defensas antimisiles que sí puedan hacerlo».

    Bush tiene previsto reunirse con Putin el próximo fin de semana en Sochi (Rusia) para tratar sobre el escudo antimisiles. En los últimos días, la Casa Blanca afirmó que se han producido avances y expresó su optimismo sobre la posibilidad de un acuerdo, si bien matizó afirmando que «no existen plazos». Rusia también se expresó de manera positiva.

    Washington insiste en que el escudo no tiene como objetivo Rusia, sino hacer frente a posibles ataques de países enemigos en Medio Oriente.
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