"Bush tiene las manos manchadas con sangre"
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El presidente iraní, Mahmoud Ahmadineyad, insistió hoy en rechazar las presiones de las "falsas superpotencias" contra la reanudación de su programa nuclear y dijo que el mandatario de Estados Unidos, George W. Bush, "tiene las manos manchadas con la sangre de otras naciones".
"Un señor que en las elecciones de su país se convirtió en Presidente gastando miles de millones y a golpe de sentencias judiciales, hoy va y se pone a hablar de los Derechos Humanos" en Irán, criticó.
Añadió que "aquellos cuyas manos están manchadas con la sangre de los pueblos del mundo y que asesinan a gente oprimida e indefensa montando guerras en los puntos más remotos del planeta, hoy van y acusan a nuestro pueblo de violar los Derechos Humanos y de vulnerar las libertades".
Bush denunció ayer que "el régimen iraní patrocina terroristas en los territorios palestinos y en el Líbano y eso debe tener un final".
"El gobierno iraní desafía al mundo con sus ambiciones nucleares y el mundo no debe permitir que las obtenga.
Estados Unidos seguirá convocando al mundo para confrontar esas amenazas", subrayó el mandatario estadounidense.
El ultraconservador Ahmadineyad dijo que las medidas que tomen las superpotencias contra su programa nuclear "no tendrán influencia ninguna en las decisiones" de su país.
"El pueblo iraní decide según su voluntad y su disposición, y de ahora en adelante seguirá recorriendo el camino del progreso", apuntó.
"Nuestro país -completó- no puede pasar por alto sus derechos ante la prepotencia de varios países soberbios que se tienen a sí mismos como el equivalente de todo el mundo".
Por su parte, el ministro de Defensa iraní, Mustafá Mohamed Najjar, aseguró hoy que Irán dará una "respuesta aplastante" a cualquier nación que se atreva a atacar sus instalaciones nucleares.
"Cualquier ataque contra las instalaciones nucleares pacíficas de Irán se encontrará con una respuesta rápida y aplastante de las fuerzas armadas", declaró Najjar.
Ayer, el gobierno iraní advirtió que el paso de la controversia nuclear al seno del Consejo de Seguridad supondrá "el fin de la diplomacia", a la vez que señaló que en ese caso se interrumpirán los vínculos y toda cooperación con la Agencia Internacional de Energía Atómica.
A sí mismo, el gobierno ruso envió a Teherán una delegación encabezada por el viceministro de Relaciones Exteriores, Serguei Kisliak, para realizar consultas sobre la cuestión nuclear iraní.
La información fue confirmada por el portavoz del ministerio, Mijail Kaminin, quien aclaró que Moscú "no intenta ejercer presiones" sobre Irán.
Según el portavoz, la tarea de la delegación es "informar a Teherán sobre los resultados de las consultas realizadas en Londres y explicar las preocupaciones de la comunidad internacional".



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