19 de diciembre 2002 - 00:00

Bush y Blair afirman que Irak ha mentido sobre sus arsenales

Washington y Bagdad (ANSA, DPA, Reuters) - En un hecho trascendente que parece acercar la posibilidad de una nueva guerra en el Golfo Pérsico, el presidente estadounidense George W. Bush y el primer ministro británico Tony Blair señalaron ayer por primera vez de manera oficial que la declaración iraquí sobre sus arsenales de destrucción masiva es insuficiente, está plagada de omisiones y no satisface los requerimientos de las Naciones Unidas.

Hoy será un día clave, porque está prevista la primera evaluación preliminar y oficial de parte del jefe de los inspectores de la ONU, tras la cual la Casa Blanca anunció que «actuará con determinación» y responderá oficialmente al informe de Saddam Hussein.

«El presidente está preocupado por las omisiones del documento y ésa es la última oportunidad» del régimen iraquí, insistió el vocero de la Casa Blanca, Ari Fleischer. Este agregó que tras el informe que dará hoy Hans Blix, jefe de la misión de la ONU, su país actuará con determinación para que Saddam renuncie a las armas de destrucción masiva.

Así, la administración Bush dará hoy una respuesta oficial al documento armamentístico presentado por Hussein, por lo que los tiempos se pueden acelerar. Fuentes oficiales anticiparon que la Casa Blanca denunciaría una «violación material» iraquí a lo exigido por la ONU.

Otro elemento que entra en juego es que los inspectores hasta ahora no habrían encontrado ninguna prueba de que Irak produzca armas de destrucción masiva, lo que sería expresado hoy por Blix.

En la declaración iraquí figuran además once empresas británicas que colaboraron con el régimen de Saddam para construir armas nucleares de alta potencia, según la prensa británica. Otras versiones periodísticas indican que son un centenar las empresas de EE.UU., Alemania, y otras potencias de Occidente, y que sus nombres habrían sido tachados o censurados en la copia que se entregó a los miembros del Consejo de Seguridad, porque eran relaciones ya conocidas.

Blair incluso volvió a referirse a la guerra y aclaró que podría no consultar al Parlamento en caso de decidir un ataque conjunto con EE.UU. «por cuestiones de seguridad»
.

En el tradicional informe del miércoles al Parlamento, el premier Blair se dijo «escéptico» sobre el documento iraquí, y precisó además que si Saddam Hussein violó los términos de la resolución de la ONU, sigue habiendo una sola opción:
«Debemos decidir accionar contra Irak».

«No podemos hacer nada que ponga en peligro la seguridad de nuestras tropas», afirmó Blair ante un planteo opositor sobre si consultaría al Parlamento en caso de decidir atacar.
El canciller británico,
Jack Straw, fue más explícito y rechazó la declaración iraquí sobre armas, presentada el 7 de diciembre a la ONU. Por su parte, el ministro de Defensa, Geoff Hoon, confirmó el envío de una escuadra naval al Golfo. El despliegue británico comenzará en enero con la partida de un buque, un portaaviones -el Ark Royal-y un submarino nuclear.

Powell coincidió en Washington en que «hay problemas con la declaración, hay vacíos, omisiones, y es molesto». El funcionario aclaró no obstante que la decisión de su país se mantendrá en el marco de la ONU.

Francia siguió la senda de la duda, y su presidente,
Jacques Chirac, admitió que el informe
iraquí puede «generar dudas», pero en tal caso, su país impulsará a los inspectores a que verifiquen. China, otro miembro permanente del Consejo, ignoró las inquietudes británico-estadounidenses, y dijo preferir esperar el informe de Blix de hoy.

El gigantesco operativo militar tendría a su vez consecuencias en la economía estadounidense. El gobierno buscará que el Congreso le apruebe un aumento de 14.000 millones de dólares del presupuesto militar.

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