14 de febrero 2002 - 00:00

Bush y su par paquistaní ratificaron nueva alianza

Washington (EFE, ANSA, Reuters, AFP) - El presidente paquistaní, Pervez Musharraf, y su par estadounidense George W. Bush, refirmaron ayer en la Casa Blanca la sólida alianza que une a ambos gobiernos desde el 11 de setiembre. La ocasión fue propicia para que el estadounidense volviera a advertir que podría llevar a cabo «cualquier acción necesaria» con respecto a Irak, mientras se conoció que una base norteamericana en Kandahar, sur de Afganistán, fue atacada a balazos, lo que da cuenta de la inestabilidad que aún reina en ese país.

«Es un dirigente que está animado por un gran coraje y dotado de perspicacia, y su nación es un aliado clave de la coalición global contra el terror», declaró Bush tras reunirse con Musharraf. Este, en tanto, aprovechó la ocasión para reclamar al gobierno indio que retire «el despliegue masivo y agresivo» de sus tropas de la frontera de Cachemira, y pidió iniciar negociaciones bajo el amparo de EE.UU.

Sobre la suerte del periodista de «The Wall Street Journal», Daniel Pearl, el paquistaní dijo sentirse «razonablemente seguro de que sigue vivo». El jeque Omar Saed, detenido el martes en Pakistán, confesó haber ordenado el secuestro, pero negó saber adónde lo habían trasladado en los últimos días.

En medio de nuevas informaciones sobre planes para derribar al régimen iraquí de Saddam Hussein, Bush le recordó que «tiene que entender que hablo en serio sobre la defensa de mi país».

«Lo más peligroso es que los terroristas se acoplen con países que producen armas de destrucción masiva», avisó Bush.

La estrategia global contra el terrorismo diseñada por EE.UU. tuvo ayer un importante logro al ser aprobadas formalmente las operaciones de Balikatan, como se conoce a las maniobras conjuntas filipino-estadounidenses para combatir al grupo islamista Abu Sayyaf, probablemente vinculado a Al-Qaeda.

En el escenario afgano de la guerra, el comandante
Frank Merriman indicó que la base de «Kandahar fue alcanzada por disparos. Siete combatientes fueron detenidos y tres escaparon», agregó. Además, un militar estadounidense murió en «un accidente industrial» en la base de Bagram.

Masacre

La prensa estadounidense informó ayer sobre los angustiosos detalles de la masacre en Afganistán de 17 niños y cuatro adultos, alcanzados por misiles norteamericanos de alta precisión. El ataque se produjo la noche del 21 de octubre en el pueblo sureño de Thorai: los pilotos de los aviones estadounidenses dispararon varias veces sobre un grupo de 27 personas, casi todos niños, refugiados en el carrito de un tractor al que habían subido para refugiarse por indicación de sus padres. El Pentágono, en cambio, dijo que fue una operación contra objetivos talibanes.

«Cuando oímos el ruido de los aviones que se acercaban, el conductor del tractor apagó las luces. Estábamos inmóviles, en la oscuridad», dijo una superviviente. Después de pocos segundos, el carrito estalló impactado por un misil.

«Vi fragmentos humanos por todas partes. La calle estaba llena de pequeños pies y brazos», contó la mujer. Pocos minutos después, los aviones volvieron y destruyeron la habitación en la que precisamente los heridos habían sido trasladados.

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