28 de marzo 2008 - 00:00

Carla fue más que la "entente formidable"

«Todo sea porhacerla sentircomo en casa»,le dice el duqueFelipe, esposode Isabel II, aCarla Brunimientraspasean en uncarruaje.Desnudos,igual que lossoldados deescolta. Unacorrosivaalusión de«The Times» ala foto que seremata enestos días ymuestra sinropa a la nuevaesposa deNicolasSarkozy.
«Todo sea por hacerla sentir como en casa», le dice el duque Felipe, esposo de Isabel II, a Carla Bruni mientras pasean en un carruaje. Desnudos, igual que los soldados de escolta. Una corrosiva alusión de «The Times» a la foto que se remata en estos días y muestra sin ropa a la nueva esposa de Nicolas Sarkozy.
Londres (EFE, AFP, ANSA) - El primer ministro del Reino Unido, Gordon Brown, y el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, inauguraron ayer en Londres una nueva era de cooperación franco-británica que puede dar otro rumbo a la política europea, pero sus acuerdos quedaron eclipsados por el obsesivo seguimiento que dio la prensa y la opinión pública a la nueva esposa del segundo, la italiana Carla Bruni.

Si Sarkozy pidió el miércoles ante las dos cámaras del Parlamento británico una nueva « hermandad» entre ambos países, ayer Brown no se quedó atrás al definir la nueva relación como la «entente formidable».

Ese nuevo enfoque se concretóen la declaración conjunta emitida al término de la cumbre bilateral y en la rueda de prensa de los dos mandatarios, que abogaron por «fortalecer y profundizar» las relaciones en una amplia gama de asuntos, desde la lucha contra el cambio climático hasta la guerra en Afganistán.

«No es simplemente algo de una noche. Creo que podemos quedarnos al desayuno del día siguiente», ironizó Sarkozy, al ser preguntado si la cercanía mostrada durará más allá de la visita de Estado, de dos días y que concluyó ayer.

Entre las áreas en las que los dos países quieren profundizar su cooperación figura la energía nuclear. El Reino Unido desea aprovechar la experiencia técnica de Francia en ese tipo de energía, que en ese país supone 80% del total, mientras que a algunas empresas francesas les interesa entrar en el mercado británico.

Los dos mandatarios acordaron promover una mayor cooperación entre las instituciones financieras para prevenir futuras crisis, como la que actualmente afecta a los mercados.

Abogaron, asimismo, por reformar el Consejo de Seguridad de la ONU y el G-8 (el grupo de los siete países más industrializados y Rusia) para «reflejar la emergencia de nuevos jugadores en la economía global», como la India, Brasil o México. Sarkozy, quien sustituyó a Jacques Chirac en mayo pasado en la Presidencia francesa, también apostó porque el Reino Unido desempeñe un papel mayor en la Unión Europea (UE).

Ambos países expresaron su voluntad de seguir comprometidos con Afganistán el tiempo que sea necesario para lograr la estabilidad y de promover la paz en la región sudanesa de Darfur. También acordaron nuevas medidas antiterroristas, entre ellas el control del tráfico rodado en el túnel del Canal de la Mancha para combatir el terrorismo con armas nucleares.

En inmigración, se comprometieron a fortalecer los controles en las fronteras y a promover un nuevo pacto en esta materia durante la Presidencia francesa de la UE, en el segundo semestre de este año.

A pesar del clima de entendimiento, no hubo coincidencias en todas las materias tratadas: mientras Brown aseguró que no boicoteará la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Pekín, Sarkozy volvió a dejar la puerta abierta al señalar que se reserva el derecho a hacerlo, en función de los acontecimientosen el Tíbet.

Pese a la trascendencia histórica y política que ambos líderes dieron a la visita de Estado del presidente francés, la primera en doce años, en muchos medios de comunicación británicos fue su esposa, Carla Bruni, de 40 años, a quien se llegó a bautizar como la nueva Lady Diana, la que siguió protagonizando la información. Desde los trajes vestidos por la ex modelo hasta su presencia en las reuniones oficiales, pasando por la atracción que pareció despertar entre los hombres, desde el príncipe Carlos hasta el duque Felipe de Edimburgo, pasando por el propio Brown, ha sido objeto de comentario.

Los medios hablaron de su elegancia, su belleza y su simpatía, la compararon con Jackie Kennedy y se preguntaron si será la sucesora de Diana de Gales. Los diarios británicos le dedicaron titulares como «
Olalá, Madame Sarko», «La Primera Dama chic» o «¿Es Carla la nueva Diana?

Fue elogiada también por su vestuario y por lo atinado de la elección de sus zapatos, sin tacos, para no aparecer mucho más alta que su pequeño marido.

El gris fue el color preferido para los atuendos que vistió Bruni en los dos días de visita, desde el abrigo con el que bajó del avión presidencial hasta el traje de chaqueta pantalón que llevó debajo de un sobretodo morado para almorzar ayer con Sarah Brown, esposa del primer ministro británico. Incluso el sombrero pastillero que vistió fue comparado con los de Jackie Kennedy, una admiradora de la elegancia francesa.

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