Carla fue más que la "entente formidable"
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«Todo sea por
hacerla sentir
como en casa»,
le dice el duque
Felipe, esposo
de Isabel II, a
Carla Bruni
mientras
pasean en un
carruaje.
Desnudos,
igual que los
soldados de
escolta. Una
corrosiva
alusión de
«The Times» a
la foto que se
remata en
estos días y
muestra sin
ropa a la nueva
esposa de
Nicolas
Sarkozy.
Abogaron, asimismo, por reformar el Consejo de Seguridad de la ONU y el G-8 (el grupo de los siete países más industrializados y Rusia) para «reflejar la emergencia de nuevos jugadores en la economía global», como la India, Brasil o México. Sarkozy, quien sustituyó a Jacques Chirac en mayo pasado en la Presidencia francesa, también apostó porque el Reino Unido desempeñe un papel mayor en la Unión Europea (UE).
Ambos países expresaron su voluntad de seguir comprometidos con Afganistán el tiempo que sea necesario para lograr la estabilidad y de promover la paz en la región sudanesa de Darfur. También acordaron nuevas medidas antiterroristas, entre ellas el control del tráfico rodado en el túnel del Canal de la Mancha para combatir el terrorismo con armas nucleares.
En inmigración, se comprometieron a fortalecer los controles en las fronteras y a promover un nuevo pacto en esta materia durante la Presidencia francesa de la UE, en el segundo semestre de este año.
A pesar del clima de entendimiento, no hubo coincidencias en todas las materias tratadas: mientras Brown aseguró que no boicoteará la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Pekín, Sarkozy volvió a dejar la puerta abierta al señalar que se reserva el derecho a hacerlo, en función de los acontecimientosen el Tíbet.
Pese a la trascendencia histórica y política que ambos líderes dieron a la visita de Estado del presidente francés, la primera en doce años, en muchos medios de comunicación británicos fue su esposa, Carla Bruni, de 40 años, a quien se llegó a bautizar como la nueva Lady Diana, la que siguió protagonizando la información. Desde los trajes vestidos por la ex modelo hasta su presencia en las reuniones oficiales, pasando por la atracción que pareció despertar entre los hombres, desde el príncipe Carlos hasta el duque Felipe de Edimburgo, pasando por el propio Brown, ha sido objeto de comentario.
Los medios hablaron de su elegancia, su belleza y su simpatía, la compararon con Jackie Kennedy y se preguntaron si será la sucesora de Diana de Gales. Los diarios británicos le dedicaron titulares como «
Olalá, Madame Sarko», «La Primera Dama chic» o «¿Es Carla la nueva Diana?
Fue elogiada también por su vestuario y por lo atinado de la elección de sus zapatos, sin tacos, para no aparecer mucho más alta que su pequeño marido.
El gris fue el color preferido para los atuendos que vistió Bruni en los dos días de visita, desde el abrigo con el que bajó del avión presidencial hasta el traje de chaqueta pantalón que llevó debajo de un sobretodo morado para almorzar ayer con Sarah Brown, esposa del primer ministro británico. Incluso el sombrero pastillero que vistió fue comparado con los de Jackie Kennedy, una admiradora de la elegancia francesa.




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