Cataluña puso fin a seis meses sin gobierno: Quim Torra fue investido presidente
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Quim Torra. Foto: NA/ AFP Photo. Lluis Gene.
Estas medidas inéditas podrían ser aplicadas nuevamente si se saltan la ley, advirtió Rajoy, cauteloso por ahora ante la investidura de Torra.
"Vamos a apostar por el entendimiento y por la concordia pero de la misma manera que digo esto (...) garantizo que la ley y la Constitución española se van a cumplir", afirmó.
Por el momento, a pesar de llamar al diálogo con Madrid, Torra parece alinearse con la estrategia de Puigdemont, partidario de mantener la tensión con el Estado.
En sus discursos prometió ser leal al mandato de "construir un Estado independiente en forma de república" y trabajar "sin descanso" para ello.
Tras cuatro intentos frustrados por las divisiones del independentismo y la justicia, que impidió la elección de Puigdemont y otros compañeros encarcelados de su grupo parlamentario Juntos por Cataluña, la investidura de Torra fue posible gracias a la abstención de los cuatro diputados de la CUP (Candidatura de Unidad Popular).
Este pequeño partido de extrema izquierda, partidario de la desobediencia y la confrontación con Madrid, decidió no bloquear la investidura para evitar unas nuevas elecciones tras meses de bloqueo político pero advirtió que no apoyará al gobierno porque "no avanza en la construcción de medidas republicanas".
Para seducirlos, Torra se comprometió a recuperar algunas leyes suspendidas por la justicia española, iniciar la redacción de una Constitución catalana o crear un gobierno en el exilio presidido por Puigdemont, cuyo retorno al poder se propuso facilitar.
El expresidente cesado, huido al extranjero antes de ser procesado por rebelión, se encuentra en libertad bajo fianza en Alemania en espera de saber si será extraditado a España.
La oposición criticó esta subordinación al anterior líder así como la elección de Torra como sucesor, perseguido por una serie de antiguos artículos en los que vertía duras ofensas contra los españoles.
"Defiende la xenofobia, defiende una identidad excluyente", lanzó la líder de la oposición del partido de centroderecha Ciudadanos, Inés Arrimadas.
El propio Puigdemont dijo el sábado en una entrevista al diario italiano La Stampa que su sucesor "toma el poder en condiciones provisionales y es consciente de ello". "A partir del 27 de octubre podrá convocar nuevas elecciones", agregó.
Los primeros juicios contra 25 dirigentes independentistas imputados de rebelión y otros delitos podrían abrirse en octubre, un buen momento para movilizar a los independentistas catalanes contra la "represión" del Estado en el marco de una campaña electoral, según analistas.
Nueve de los dirigentes secesionistas se encuentran en prisión provisional, y siete, entre ellos Puigdemont, en exilio voluntario.
La mayor parte de los imputados pertenecen a los dos grandes partidos separatistas, el conservador PDeCAT y el izquierdista ERC, que abogan por una mayor moderación a diferencia de Puigdemont, Torra y la CUP.
En posición de fuerza tras su éxito en las elecciones de diciembre, cuando su lista Juntos por Cataluña fue la más votada entre las independentisas, Puigdemont impuso a su candidato.
Un gobierno de Torra, "que sólo responde" a Puigdemont, puede dar pie a tensiones en la coalición independentista, advirtió Oriol Bartomeus, politólogo de la universidad Autónoma de Barcelona. "Pueden haber líos, pueden haber broncas", afirma.




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