Chávez intenta un parche a economía que se le arruina
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Hugo Chávez anunció un cóctel de desgravaciones, condonación de deudas y mayores subsidios. Pretende dinamizar una economía alicaída, pero no soluciona los problemas de fondo de Venezuela: la inflación y el pésimo clima de negocios.
En su discurso, Chávez destacó que la «repolitización» de la economía venezolana se hará «por la izquierda, para recolocar al Estado en el lugar que debe estar». «No negamos al mercado, sino que rechazamos absolutamente el libre mercado», dijo. «De este rumbo (hacia el socialismo) no nos apartará nada ni nadie, porque es el que hemos decidido los venezolanos», enfatizó.
Sobre la inflación, que se encuentra en franca aceleración, Chávez descartó recortes del gasto público destinado a proyectos productivos. En ese sentido, invitó al sector privado a invertir más y sumarse a la lucha contra la carestía. «Lucharemos contra la inflación, pero no le daremos un frenazo a la economía», aclaró.
Otra medida anunciada por Chávez fue el reimpulso del proyecto «Fábrica adentro», para el establecimiento de industrias socialistas y de capital mixto con el sector privado. El presidente dijo que con esto aspira a mantener el ritmo de crecimiento de la economía, que debería cerrar el año con un avance de entre 5% y 6% del Producto Bruto Interno (PBI), pese a que a los últimos datos indican que éste se redujo este año casi a la mitad.
Además, anunció que Venezuela, primer exportador latinoamericano de crudo con ventas externas diarias de 2,7 millones de barriles, según cifras oficiales, estima registrar en 2008 un ingreso petrolero de 75.000 millones de dólares, según el mandatario.
El sector empresario reaccionó ayer con severas críticas a las medidas.
Fueron anuncios «intrascendentes, que para nada van a disminuir la inflación», dijo el presidente de Fedecámaras, la principal entidad patronal, José Manuel González, quien criticó «la vagabundería» que identificó en la eliminación de deudas de algunos empresarios.
Este y otros dirigentes empresariales no figuraron entre el medio millar de empresarios que asistió al palacio presidencial a escuchar a Chávez, entre ellos Oswaldo Cisneros, Lorenzo Mendoza y Juan Carlos Escote, del grupo de los denominados «emblemáticos», quienes en las primeras horas posteriores a los anuncios no expresaron comentarios.
Chávez «perdió una oportunidad de oro» para anunciar la eliminación de la intervención estatal en la economía, estimó González.
«El presidente fue muy claro al decir que seguiráhabiendo dinero en la calle, mucha demanda de bienes y presión inflacionaria» y así «la inflación seguirá galopante», pronosticó el líder empresarial.


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