Caracas (AFP, ANSA) - El severo plan de ajuste fiscal para el gasto público venezolano divulgado el último martes llevó al presidente Hugo Chávez a aclarar que él no es un «fundamentalista neoliberal». Con un frente interno político y económico debilitado, el mandatario anunció ayer un futuro programa para «relanzar el empleo y la productividad» para compensar, aunque evitó mayores precisiones.
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Chávez comunicó en una entrevista con CNN en español que el 26 de febrero presentará un programa para atenuar las «medidas fiscales y monetaristas» que sorprendieron la semana pasada, por los antecedentes populistas del mandatario. Los colaboradores adelantaron que se tratará de decisiones «en favor del empleo y de los salarios». El plan de austeridad del 12 de febrero, acompañado de la libre flotación de la moneda nacional, el bolívar, busca reducir de 2% a 4% el déficit público a causa de la reducción de los ingresos presupuestales con la caída del precio del petróleo.
El valor del bolívar se redujo 17,21 por ciento, y se cotizó a 969,95 por dólar, al cierre de los mercados del viernes. La caída del bolívar ya había provocado el fin de semana una escalada de precios al consumo de más de 10 por ciento con los salarios estancados. Debilitado internamente en el campo político y económico, Chávez buscó ayer acortar algo el distanciamiento que separa a su gobierno del de George W. Bush. «Somos interdependientes y estamos obligados a entendernos», dijo Chávez al comentar las relaciones entre Venezuela y los Estados Unidos, país al que le provee petróleo. «Somos aliados en la búsqueda de democracias sólidas. Queremos un sistema económico mixto del Estado con el mercado, queremos la integración sólida del continente, queremos luchar con éxito contra el terrorismo, el narcotráfico», afirmó el mandatario.
Miembro activo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), Venezuela es el cuarto exportador mundial de crudo, con una producción actual de 2,43 millones de barriles diarios.
Sus declaraciones vienen dos semanas después de una andanada de críticas de voceros de la administración Bush por sus nexos con países enemigos de Washington, como Cuba e Irak. Consultado sobre su cuestionado acercamiento a Fidel Castro, Chávez respondió: «Somos amigos y es que necesitamos ser amigos» y agregó que «Fidel es un pana (amigo muy cercano)».
También admitió que algunos militares puedan reaccionar contra su gobierno, como lo hicieron dos militares hace diez días, aunque sin mayor seguimiento de sus camaradas.
Las rupturas y acusaciones entre el oficialismo y la oposición siguen creciendo. El ex candidato presidencial Francisco Arias Cárdenas, derrotado por Chávez, denunció que el gobierno está comprando armas a través de los sandinistas nicaragüenses para entregárselas a los llamados Círculos Bolivarianos.
Arias afirmó que el presidente Hugo Chávez no aclaró en su informe anual el destino de 1.500 millones de dólares. «Significa un grave riesgo para el país que se continúe con esta política irresponsable», dijo Arias, quien pidió un pronunciamiento de la fuerza armada sobre su denuncia.
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