Bogotá (EFE, ANSA) - Los presidentes de Colombia, Alvaro Uribe, y de Venezuela, Hugo Chávez, se reunirán mañana en Puerto Ordaz -sur venezolano-, en momentos en que las relaciones bilaterales están en crisis por la avalancha de acusaciones mutuas sobre la seguridad en la frontera común. Aunque la agenda oficial del encuentro está centrada en el tema de las relaciones comerciales, la cumbre presidencial será clave para calmar las tensiones diplomáticas que se agudizaron en las últimas semanas por denuncias sobre la presencia de guerrilleros y paramilitares colombianos en la frontera. La cita está precedida por una acusación del vicepresidente venezolano, José Vicente Rangel, de que existen nexos entre las autoridades de Bogotá y los paramilitares, y por las denuncias de campesinos colombianos que habitan en la frontera sobre una presunta incursión hace un mes de aeronaves venezolanas en territorio colombiano.
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Las afirmaciones de Rangel, realizadas ante el Congreso de su país el pasado 9 de abril en respuesta a las denuncias de los campesinos, motivaron una carta de protesta que tres días después envió la canciller colombiana, Carolina Barco, a su homólogo Roy Chaderton.
La nota de protesta recibió como respuesta una ratificación de Rangel en sus acusaciones contra Bogotá, lo que caldeó aun más los ánimos en Colombia, donde líderes políticos y personalidades exigieron al gobierno de Uribe que reaccionara con firmeza para evitar que la tensión degenerara en una confrontación mayor. «Los colombianos y los venezolanos no nos vamos a ir a las manos y menos a los tiros», dijo el sábado Chaderton, descartando que la crisis política pudiera llevar a una suspensión de la cumbre -como sugerían medios de prensa-y menos aún a la ruptura de relaciones diplomáticas entre ambos países.
Sin embargo, las denuncias y acusaciones mutuas continúan siendo ventiladas en la prensa venezolana y colombiana en vísperas de la esperada reunión entre los mandatarios.
El fiscal general de Colombia, Luis Camilo Osorio, pidió ayer a Venezuela que no sea «refugio de delincuentes», reiterando hoy su advertencia de que «quien se mete con criminales termina sufriendo las consecuencias de ello».
La respuesta no se hizo esperar, y el propio Rangel dijo ayer que «hay una reiterada actitud por parte de voceros del gobierno y en general de la política colombiana (...) de atacar a nuestro país, apelando a todo tipo de mentiras y tergiversaciones».
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