Chile: el gobierno anunció que se redujo la cantidad de víctimas y sembró dudas
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El jueves el mar comenzó a devolver cadáveres en las playas de arenas negras de la zona. La Armada despachó buzos tácticos para recogerlos.
Mientras, la maquinaria pesada comenzó a retirar los escombros tras esfumarse las esperanzas de hallar sobrevivientes del terremoto y tsunami que arrasaron Chile, iniciando una lenta reconstrucción que según la presidenta Michelle Bachelet tomará hasta cuatro años.
Las retroexcavadoras se convirtieron en un símbolo del inicio de la reconstrucción, mientras el país cumplirá desde el domingo tres días de duelo, con banderas izadas a media asta, en homenaje a las víctimas.
Bachelet se refirió al gran desafío que le espera a su país. La reconstrucción demorará "prácticamente todo el Gobierno próximo o por lo menos 3 años", dijo en una entrevista radial en que indicó que la magnitud de los daños "es enorme".
"Chile tiene recursos para una cantidad de acciones, pero vamos a tener que pedir crédito al Banco Mundial u otras entidades", agregó.
En Washington, Caroline Atkinson, funcionaria del Fondo Monetario Internacional (FMI), estimó que "gracias a la fuerza de la economía" chilena "el efecto sobre el PIB podría no ser importante".
Aunque el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno, estimó un costo aproximado del 15% del producto (PIB) chileno.
Mientras las grandes ciudades afectadas, Concepción y Talca, empezaban a mostrar señales de normalización con la llegada de alimentos y la reapertura de supermercados, en muchos poblados, especialmente los de la costa, los socorristas seguían buscando desesperadamente a los desaparecidos.
En Concepción, 500 km al sur y donde rige aún un toque de queda de 18 horas debido a los saqueos y el vandalismo de los primeros días, las personas siguieron montando guardia en las puertas de sus casas y haciendo fogatas.
Fuerzas militares mantienen un férreo resguardo de la ciudad y continúa el reparto de víveres, que se realiza de forma ordenada casa por casa mientras que en las zonas costeras, buzos tácticos y canes de rescate buscan los cadáveres que comenzó a expulsar el mar.
Concepción huele a quemado, mientras que en la costa el olor es a podrido.
En medio de esto los habitantes se acostumbraron a las réplicas. "Tembló de noche pero a veces ya ni se sienten, después del terremoto tan fuerte que tuvimos", dice Gabriela, una señora mayor.





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