Chile, "la tierra prometida" latina
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También fue determinante la política de puertas abiertas del gobierno, que facilitó la entrada de miles de inmigrantes.
Los inmigrantes peruanos proceden en su mayoría de la costa norte y aunque no pertenecen a las clases más pobres, desempeñan trabajos precarios en la construcción y en el sector servicios.
Los ecuatorianos que emigran a Chile son, en su mayoría, profesionales, mientras que los procedentes de Bolivia trabajan en el sector agrícola y los colombianos huyen de la violencia política en su país, señaló Stefoni.
Richard Guerrero, un peruano de 34 años, defiende la llegada de los inmigrantes, critica a los chilenos que los acusan de quitarles los puestos de trabajo y desmitifica la buena salud económica de Chile.
Las oficinas del Departamento de Extranjería y Migración son escenario de un trasiego constante. Decenas de inmigrantes abarrotan los pasillos y las salas de espera para tramitar o, en el mejor de los casos, retirar los visados de residencia.
La peruana Iraira Belloa llegó hace cinco años a Chile con unas expectativas que no se cumplieron, aunque junto a su familia disfruta de la bonanza que le proporciona su vida en ese país.
La creciente llegada de inmigrantes a Chile es un hecho objetivo que suscita varios interrogantes como, por ejemplo, si la sociedad y las instituciones chilenas están preparadas para recibir tal cantidad de personas.
La investigadora Stefoni sostiene que Chile «no tiene una política migratoria» acorde con los nuevos tiempos y la actual situación del país.
Pero el gobierno ve las cosas de otra manera. Felipe Harboe anuncia que un nuevo programa migratorio está a punto de ser promulgado. Esta legislación migratoria «da cuenta de la nueva realidad, entiende que Chile tiene una política de puertas abiertas con un fuerte énfasis en la regularización», explica el subsecretario de Interior.
El auge de la inmigración en Chile no sólo supone un esfuerzo para la administración, sino que también pone a prueba la capacidad de la sociedad chilena para convivir con otras culturas y costumbres.
«Este país tiene que acostumbrarse a un proceso de multiculturalidad», opina Harboe, quien añade que debido al secular aislamiento geográfico «los chilenos están acostumbrados a verse a sí mismos». Todo parece indicar que, a corto plazo, los inmigrantes seguirán llegando a Chile. A la espera de la ansiada nueva ley migratoria o de una improbable nueva regularización masiva, los recién llegados seguirán buscando en Chile su oportunidad de salir adelante. Europa, por ahora, queda muy lejos.




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