Chile: Lagos defiende entrega de píldora "del día después"
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Tras las palabras del cardenal, que desataron una polémica nacional, algunos alcaldes católicos señalaron que no permitirán que en los consultorios médicos de sus municipios se reparta la píldora, que consideran abortiva.
El ministro de Salud, Pedro García, anunció sumarios contra los alcaldes que no cumplan con la resolución oficial.
La controversia trascendió, incluso, al interior de los mismos partidos, donde las opiniones se han dividido, sobre todo en el derechista Renovación Nacional y la oficialista Democracia Cristiana.
Hoy, durante una actividad con pobladores de escasos recursos en una barriada de Santiago, Lagos dijo que el rol del gobierno es asegurar la igualdad de oportunidades y la libertad de elegir.
"Nos costó mucho recuperar la democracia para que no se nos obligue a nada", comentó el presidente, quien manifestó que el Gobierno no está obligando a nadie a ingerir el medicamento, sino que lo está poniendo a disposición de las personas de menores recursos.
En ese sentido, manifestó que no es justo para una mujer pobre que ha sido violada y que de acuerdo a sus valores ha decidido utilizar la píldora del día después que no pueda acceder a ella porque no tiene los recursos para adquirirla.
La venta de esta píldora de emergencia generó polémica en el 2001 en Chile y estuvo marcada por una fuerte batalla en los tribunales de justicia, a los que acudieron, sin éxito, sectores conservadores para impedir su venta.
La "píldora del día después" se vende desde septiembre de ese año en todas las farmacias del país bajo receta médica, con un precio que oscila entre ocho y diez dólares por unidad.




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