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"Seguimos manteniendo el miedo a un ataque. No hay razones concretas pero sí una causa permanente de temor de atentados en Francia", declaró el presidente durante una visita al centro de operaciones desde el que se activa y perfecciona el sistema de prevención de ataques terroristas en Francia, llamado Plan Vigipirate.
Acompañado de los ministros de Interior, Nicolas Sarkozy, y de Defensa, Michele Alliot-Marie, Chirac recordó que Francia "ha sido objeto de atentados en el pasado y debe hacer todo lo posible para prevenirse".
"Con este ánimo he venido a hacer un balance y a transmitir mi estima y mi reconocimiento a todos los que trabajan en el plan Vigipirate", añadió el mandatario.
Francia pasó al nivel de alerta roja antiterrorista, el segundo nivel en una escala de cuatro, después de los sangrientos atentados del pasado 7 de julio en Londres.
En 1995, Francia vivió una ola de sangrientos ataques que dejaron un saldo de ocho muertos y 200 heridos y fueron reivindicados por le Grupo Islámico Armado (GIA) argelino.
Chirac calificó el plan Vigipirate de "muy completo y profesional" y subrayó que "desgraciadamente", la lucha contra el terrorismo era hoy en día un "ejercicio necesario y permanente".
A finales de septiembre y principios de octubre, la policía francesa detuvo a varias personas sospechosos de estar vinculados con islamistas cercanos al Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC).
Según parece, la célula tenía planes de cometer atentados en el metro o los aeropuertos de París aunque estaban todavía lejos de concretarse. El GSPC, vinculado a Al Qaeda, publicó a mediados de septiembre un comunicado amenazando a Francia y calificándolo de "enemigo número 1".
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