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Ese contrato, que ya existe en varios países europeos, incluiría "la posibilidad de acceder a formaciones y a un aprendizaje rápido de nuestra lengua", dijo el jefe de Estado en un discurso en Troyes (centro-este del país) sobre la "cohesión nacional" y en el que defendió el proyecto de descentralización que el Gobierno lanzará esta semana.
Chirac señaló la necesidad de "acoger en buenas condiciones" a los inmigrantes que llegan "legalmente" y a los que se debe ayudar a integrarse "mejor" en la sociedad.
Pero "no podremos conducir la política de integración que necesita nuestro país si, al mismo tiempo, no libramos una acción resuelta y sin flaqueza contra la inmigración clandestina", advirtió.
Tras señalar que la lucha contra la inmigración ilegal es "un elemento esencial" de la construcción europea, dijo que Francia quiere tener un "papel determinante" en la puesta en marcha de una política común en ese ámbito y abogó por desmantelar las redes del trabajo clandestino y acabar con la actividad de los traficantes.
Se felicitó de la determinación del Gobierno conservador de Jean-Pierre Raffarin para llevar a cabo cuanto antes la reforma del derecho de asilo, y señaló que la tardanza y complejidad de los procedimientos actuales "alimenta" la inmigración clandestina y sume los dispositivos de urgencia social en un estado de colapso.
"Junto con el Gobierno tengo tres prioridades: la seguridad y el derecho en los barrios (difíciles), la política urbana y la integración", dijo Chirac, según el cual el restablecimiento de la seguridad es "una necesidad vital para nuestra cohesión social".
Afirmó que "no hay pacto republicano sin seguridad individual. No se puede tolerar, por ejemplo, que en nuestra sociedad la dignidad de la mujer sea negada, amenazada, violada", en una aparente alusión a recientes casos sonados de agresiones a muchachas.
La igualdad de oportunidades es otra exigencia del pacto republicano, indicó el presidente, que se alzó contra todo tipo de discriminación y de "racismo".
Chirac indicó que la República "no puede disolverse en un mosaico de comunidades", pero tampoco se trata de ignorar la existencia de las comunidades, sean culturales o religiosas.
Tras señalar que los musulmanes, por ejemplo, deben poder practicar su religión en "buenas condiciones" y tras destacar el enriquecimiento cultural que aportan las diversas comunidades, abogó por la apertura en el Museo del Louvre de un departamento de "Artes del Islam" para confortar la "vocación universal" del museo.
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