CIA-gate: condenan al máximo asesor del vicepresidente Cheney
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Lewis Libby
ayer, exponiéndose
ante la
prensa tras
ser condenado
por cuatro
cargos en
relación con
el CIA-gate,
el caso por la
filtración a la
prensa del
nombre de
una espía de
la CIA, algo
considerado
un delito
federal en
EE.UU.
El caso Libby mostró, además, a una Casa Blanca ansiosa por desacreditar a sus críticos. El opositor en cuestión fue Joseph Wilson, ex diplomático y marido de Plame, quien acusó a la administración republicana de haber manipulado información de inteligencia para lanzar la guerra contra Irak y derrocar a Saddam Hussein.
En concreto, Wilson había tachado de falsa la afirmación de que Saddam había intentado adquirir material atómico en Africa, algo que Bush incluyó en su discurso sobre el Estado de la Unión de 2003 y que sirvió en parte como justificación para la guerra. El ex diplomático diría después, que la filtración del nombre de su esposa había sido una venganza contra él.
Libby fue uno de los funcionarios que trabajó sigilosamente dentro de la Casa Blanca a favor de la guerra contra Irak y también uno de los que participó en la campaña de desacreditación contra Wilson al hablar con varios periodistas sobre el trabajo de Plame.
El hombre, que en su momento fue mano derecha del vicepresidente Cheney -quien sale muy dañado políticamente- es el único acusado en el «caso Plame» y su delito no fue revelar el nombre de la agente, algo de lo que nadie ha sido incriminado, sino mentir sobre la cuestión a un jurado y al FBI.
Su abogado, Theodore Wells, calificó de « decepcionante» la decisión y adelantó que solicitará que se realice otro juicio y que apelará la condenaen caso de que la solicitud no sea aceptada. «Creemos que es totalmente inocente, y que no hizo nada malo», dijo Wells.
Su opinión fue absolutamente distinta a la del fiscal del caso, Patrick Fitzgerald, quien dijo estar «satisfecho» con el veredicto.
«El jurado estaba obviamente convencido de que el acusado mintió y obstruyó a la Justicia», añadió Fitzgerald delante del tribunal en el que se siguió el caso.
El fiscal agregó que «es triste que un funcionario de alto nivel obstruya a la Justicia y mienta bajo juramento. Ojalá no hubiese sucedido, pero sucedió».
Cheney se declaró «muy decepcionado por el fallo. Dana Perino, una de las portavoces de la Casa Blanca, señaló que «el presidente dijo que respeta el veredicto del jurado. Dijo que está apenado por «Scooter» Libby y su familia», informó Perino.
Las reacciones de los congresistas tampoco se hicieron esperar. Nancy Pelosi, líder de la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes, afirmó que «el juicio muestra un retrato preocupante sobre el funcionamiento interno de la Casa Blanca».




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