7 de marzo 2007 - 00:00

CIA-gate: condenan al máximo asesor del vicepresidente Cheney

Lewis Libbyayer, exponiéndoseante laprensa trasser condenadopor cuatrocargos enrelación conel CIA-gate,el caso por lafiltración a laprensa delnombre deuna espía dela CIA, algoconsideradoun delitofederal enEE.UU.
Lewis Libby ayer, exponiéndose ante la prensa tras ser condenado por cuatro cargos en relación con el CIA-gate, el caso por la filtración a la prensa del nombre de una espía de la CIA, algo considerado un delito federal en EE.UU.
Washington (EFE, Reuters, ANSA, AFP) - El gobierno de George W. Bush sufrió ayer un duro golpe político, cuando Lewis «Scooter» Libby, ex jefe de gabinete del vicepresidente Dick Cheney, fue declarado culpable de haber mentido y obstruido la investigación sobre la filtración dolosa de la identidad de la ex espía Valerie Plame en julio de 2003.

El caso -conocido como CIA-gate- derivó en su momento en un apasionado debate nacional sobre la legitimidad de que los periodistas mantengan reserva sobre sus fuentes (en este caso Libby, acusado de la filtración), y una profesional de «The New York Times» terminó en prisión por hacerlo (ver aparte).

Libby es el funcionario de más alto rango en ser condenado por un delito grave desde el escándalo del «Irán-contras», relacionado con la financiación ilegal de la «contra» nicaragüense.

El otrora poderoso jefe de gabinete de Cheney, fue hallado culpable de cuatro de los cinco cargos que se le imputaban y afronta hasta 30 años de cárcel, aunque los expertos esperan que la sentenciasea finalmente muy inferior al máximo estipulado para este tipo de delitos. Por otra parte, se cree que Bush podría perdonar a Libby durante sus últimos días en la Casa Blanca, a finales del año que viene.

El sistema estadounidense otorga al presidente del país la capacidad de condonar penas a criminales, una potestad que ha sido usada por mandatarios como Bill Clinton, que exoneró al multimillonario Marc Rich antes de abandonar el poder.

A la espera de que se conozcala sentencia a principios de junio, los analistas destacan que el juicio recordó a la opinión pública los dudosos motivos a los que se aferró la Casa Blanca para justificar la invasión de Irak en marzo de 2003.

El caso Libby mostró, además, a una Casa Blanca ansiosa por desacreditar a sus críticos. El opositor en cuestión fue Joseph Wilson, ex diplomático y marido de Plame, quien acusó a la administración republicana de haber manipulado información de inteligencia para lanzar la guerra contra Irak y derrocar a Saddam Hussein.

En concreto, Wilson había tachado de falsa la afirmación de que Saddam había intentado adquirir material atómico en Africa, algo que Bush incluyó en su discurso sobre el Estado de la Unión de 2003 y que sirvió en parte como justificación para la guerra. El ex diplomático diría después, que la filtración del nombre de su esposa había sido una venganza contra él.

  • Unico acusado

    Libby fue uno de los funcionarios que trabajó sigilosamente dentro de la Casa Blanca a favor de la guerra contra Irak y también uno de los que participó en la campaña de desacreditación contra Wilson al hablar con varios periodistas sobre el trabajo de Plame.

    El hombre, que en su momento fue mano derecha del vicepresidente Cheney -quien sale muy dañado políticamente- es el único acusado en el «caso Plame» y su delito no fue revelar el nombre de la agente, algo de lo que nadie ha sido incriminado, sino mentir sobre la cuestión a un jurado y al FBI.

    Su abogado, Theodore Wells, calificó de « decepcionante» la decisión y adelantó que solicitará que se realice otro juicio y que apelará la condenaen caso de que la solicitud no sea aceptada. «Creemos que es totalmente inocente, y que no hizo nada malo», dijo Wells.

    Su opinión fue absolutamente distinta a la del fiscal del caso, Patrick Fitzgerald, quien dijo estar «satisfecho» con el veredicto.

    «El jurado estaba obviamente convencido de que el acusado mintió y obstruyó a la Justicia», añadió Fitzgerald delante del tribunal en el que se siguió el caso.

    El fiscal agregó que «es triste que un funcionario de alto nivel obstruya a la Justicia y mienta bajo juramento. Ojalá no hubiese sucedido, pero sucedió».

    Cheney se declaró «muy decepcionado por el fallo. Dana Perino, una de las portavoces de la Casa Blanca, señaló que «el presidente dijo que respeta el veredicto del jurado. Dijo que está apenado por «Scooter» Libby y su familia», informó Perino.

    Las reacciones de los congresistas tampoco se hicieron esperar. Nancy Pelosi, líder de la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes, afirmó que «el juicio muestra un retrato preocupante sobre el funcionamiento interno de la Casa Blanca».
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