Juan Pablo II, ayer, al ser trasladado del Policlínico Gemelli de Roma al Vaticano. Como se anticipó, estará recuperado para la Semana Santa.
Ciudad del Vaticano (EFE, AFP, ANSA) - De mejor semblante y hablando, aunque más delgado, el Papa fue dado de alta ayer y ya descansa en el Vaticano, tras abandonar el Policlínico Gemelli de Roma, donde permaneció durante 18 días y se le practicó una traqueotomía para que superase una crisis respiratoria aguda.
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El Papa, que en mayo cumplirá 85 años, regresó, según fuentes sanitarias, con la cánula en la tráquea y serán los médicos los que decidan si se la mantienen o cuándo se la retirarán.
El Pontífice llegó al Vaticano un cuarto de hora después de abandonar el Gemelli, donde fue despedido por centenares de personas y el personal médico que lo ha cuidado.
Juan Pablo II viajó en un vehículo monovolumen, sentado adelante, al lado del conductor. Detrás lo acompañaba su secretario particular, el arzobispo Estanislado Dziwisz, quien en estos 18 días ha permanecido siempre a su lado.
Una cámara de televisión instalada dentro del automóvil y colocada tras el Pontífice mostró cómo durante el recorrido de los escasos cuatro kilómetros que separan el Gemelli del Vaticano el Papa no paró de saludar y bendecir a los romanos que salieron a saludarlo a las calles.
Juan Pablo II entró en el Vaticano por el Arco de las Campanas, tras atravesar la Plaza de San Pedro, bellamente iluminada. Después se dirigió a su apartamento, en el tercer piso del Palacio Apostólico.
• Descanso
Aunque según informó su portavoz, Joaquín Navarro Valls, el Papa está deseoso de retomar su trabajo, se espera que la semana próxima la dedique a descansar, teniendo en cuenta que el domingo comienza la Semana Santa. Juan Pablo II ha delegado en cardenales los ritos de la Semana Santa. Sólo está previsto que imparta la bendición «Urbe et Orbi» el Domingo de Resurrección, pero no se descarta que pueda presidir el Vía Crucis del Viernes Santo, ya que es el único rito que, de momento, no tiene asignado oficiante.
Con su regreso al Vaticano concluye su novena hospitalización en el Gemelli, al que llama su «tercera casa», tras el Vaticano y Castel Gandolfo, por las veces que estuvo allí.