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Estiman que la cifra de muertos puede alcanzar los 200 mil.
El secretario de Estado para la Alfabetización, Carol Joseph, anunció que unos 70.000 cadáveres fueron enterrados en fosas comunes. El terremoto dejó asimismo al menos 250.000 heridos y 1,5 millones de personas sin hogar.
El hedor nauseabundo de los cadáveres quemados invade en cada rincón de las barriadas pobres de Puerto Príncipe.
"La vida es muy dura, no tenemos nada", explicaba Jean Osse, quien acampa junto a su familia frente al Palacio Presidencial, en el corazón de Puerto Príncipe, convertido en un asentamiento improvisado de unas 50.000 personas.
Una fuente gubernamental haitiana anunció que está prevista la apertura de unos 280 centros de urgencia en Haití para distribuir ayuda humanitaria y albergar a los sin techo.
Estos centros podrán recibir a una media de 500 personas y estarán instalados en las plazas públicas, en los patios de las escuelas, en las iglesias, en la capital Puerto Príncipe y en seis ciudades de sus alrededores.
El almirante Ted Branch, una de las máximas autoridades a bordo del portaaviones "USS Carl Vinson", aseguró que la Marina estadounidense comenzó a enviar helicópteros con militares para ayudar a "garantizar algunos puntos de distribución" y "minimizar la competencia" por alimentos entre una población privada de todo.
Casi seis días después del sismo que devastó la capital haitiana y provocó decenas de miles de muertos, hay aún milagros en la ciudad arrasada por la tragedia, donde decenas de miles de personas siguen deambulando por las calles.
Un equipo de televisión australiana consiguió rescatar a una niña de 18 meses sepultada bajo los escombros y una muchacha haitiana, Marie-France, de 22 años, logró ser extraída de las ruinas de su casa cuando toda su familia ya la daba por muerte.
Tras extenuantes horas de excavaciones, un equipo de socorristas desenterró de madrugada a otros tres haitianos de entre las ruinas de un supermercado: una niña de 7 años, un hombre de 34 y una mujer de 50.
Horas después, un funcionario danés de Naciones Unidas, Jen Kristensen, fue encontrado indemne en el Hotel Christopher, sede de la Misión de Estabilización de Naciones Unidas en Haití (Minustah), pulverizado por el sismo. "Un milagro", afirmó el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, presente ayer en el país.
La ola de destrucción es "la crisis humanitaria más grave en décadas", declaró Ban en Puerto Príncipe tras recorrer la zona del desastre.
Según la vocera de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU, Elisabeth Byrs, son ya más de 70 los rescates exitosos desde que comenzaron las operaciones de rescate.
Mientras tanto, en muchos rincones de Puerto Príncipe, los habitantes hambrientos sorteaban los cadáveres y saqueaban frenéticamente viviendas y comercios buscando alimentos.
Cientos de saqueadores robaron en un mercado en el corazón de la capital devastada. La policía antimotines debió abrir fuego y mató a un hombre de unos 30 años.




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