2 de enero 2002 - 00:00

Colas y embotellamientos marcaron llegada del euro

Bruselas (DPA, ANSA) - Las primeras horas del año encontraron a muchos europeos haciendo colas de hasta una cuadra para acceder a un cajero automático y a los bancos abriendo sucursales a horarios inusuales. Pero la causa de ello no era la desesperación por rescatar una mínima parte de los ahorros, como en la Argentina, sino la ansiedad por conseguir billetes en euros, la nueva moneda continental que comenzó a circular ayer para 304 millones de ciudadanos.

Las dificultades para hacerse con los billetes fueron dispares en los 12 países en los que rige el euro como moneda oficial. En donde peor funcionaron los cajeros automáticos fue en España; y en su capital, Madrid, sus habitantes padecieron las largas colas bajo la lluvia.

Allí se agotaron los euros (75 millones), y los cajeros continuaron dando pesetas, que tendrán vigencia hasta el 28 de febrero. Una situación parecida se vivió en Lisboa y en Porto, las principales ciudades portuguesas.

No obstante, la Asociación Española de la Banca (AEB) informó que los cajeros automáticos con problemas técnicos fueron sólo 2%, mientras que más de 80% entregó euros con normalidad.

Un chofer de autobús se alegraba de que sus pasajeros le pagasen exclusivamente en pesetas: «Sólo tengo diez monedas de un centavo, no sé cómo podría dar el vuelto». «Este no es un día para pensar», «todavía me hago mucho lío», «prefiero pesetas», fueron comentarios habituales tras la incertidumbre de los primeros momentos.

Para facilitar la introducción del euro, muchas sucursales bancarias de Europa abrieron ayer sus puertas a pesar de ser día feriado. Gran parte de ellas se vio desbordada desde la mañana por ciudadanos ansiosos. El Banco Central Irlandés obsequió champagne, whisky y café a los numerosos ciudadanos que hacían cola, en muchos casos, sin haber dormido tras los festejos por el Año Nuevo.

Contradiciendo las recomendaciones del Banco Central Europeo (BCE), muchos taxistas y comerciantes alemanes se vieron obligados a devolver el cambio en marcos, por no contar con suficientes euros, y esta situación se repitió en otros muchos países de la unión monetaria. El portavoz del Bundesbank, Ulrich Brueggemann, admitió que el marco seguía prevaleciendo en las primeras operaciones, aunque expresó que no hubo ningún inconveniente en el retiro del nuevo efectivo. En Austria, la nueva moneda fue recibida con frialdad.

Otros ciudadanos prefirieron usar tarjetas para hacer sus pagos, algo que desde hace tiempo fue también recomendado por el BCE y otros responsables financieros, para ayudar a que haya suficiente efectivo en la nueva moneda al comienzo.

El responsable de billetes del BCE y miembro de su Comité Ejecutivo,
Eugenio Domingo Solans, recomendó «realizar pagos exactos para facilitar las transacción a los minoristas».

Por otra parte,
hubo enormes congestionamientos de tránsito en autopistas de Roma y Milán, en las que los empleados de las casillas de peaje luchaban por entenderse con las monedas viejas y las nuevas.

Infravalorado

En Francia, los cajeros automáticos distribuyeron 180 millones de euros, informó el gobernador del Banco de Francia, Jean-Claude Trichet. En cuanto a la paridad del euro con el dólar, el funcionario estimó que la moneda europea está «infravalorada» (u$s 0,88 por unidad).

La oposición conservadora de Gran Bretaña aprovechó la ocasión para rechazar nuevamente la incorporación de su país a la zona euro, mientras el gobierno laborista subrayaba que el éxito de la nueva moneda beneficiará enormemente al país.
En una entrevista con la BBC, el presidente de la Unión Europea Romano Prodi señaló que los británicos tienen la «maravillosa» oportunidad de decidir por sí mismos si adoptan al euro en reemplazo de la libra esterlina.

Mientras tanto, las famosas cadenas de tiendas Marks & Spencer y Harrods habilitaron cajas para recibir pagos en euros.

El euro es la moneda de curso legal también en partes de la República federativa de Yugoslavia: Montenegro, que aspira a independizarse; y Kosovo, actualmente bajo protectorado internacional.

Según los datos oficiales, el valor total de las monedas y billetes distribuidos alcanza los 144.000 millones de euros, y ya se han fabricado 74 por ciento de las monedas y 40 por ciento de los billetes necesarios para sustituir a las divisas nacionales.

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