Bogotá (AFP, ANSA, Reuters) - La disputa entre guerrilla colombiana y paramilitares por el control de la zona de producción cocalera de La Gabarra, cerca de la frontera con Venezuela, generó la matanza de 34 recolectores de coca, una de las más masacres de campesinos más graves de la historia reciente de Colombia. El presidente Alvaro Uribe atribuyó inicialmente la responsabilidad a la guerra marxista de las FARC.
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En la madrugada de ayer, unos 30 a 40 hombres fuertemente armados ingresaron a una quinta cocalera de una zona rural de La Gabarra (800 kilómetros al nordeste de Bogotá) y, tras atar de pies y manos a los « raspachines» (recolectores de coca) que allí se encontraban, les dispararon. Un total de 34 hombres murieron --entre ellos dos menores de edad-y siete resultaron heridos. Algunos de ellos se salvaron huyendo y otros más fingiendo estar muertos. El hecho generó la reacción de Alvaro Uribe. «¡Qué tristeza, cómo degollaron a nuestros campesinos! ¿Qué es eso? ¿Esa es la vieja guerrilla ideológica? ¿Es eso la vieja guerrilla idealista? ¿Es ésa la guerrilla que quiso que se le considerara organización política? No, eso es puro mezquino terrorismo», dijo el mandatario, durante un acto de la policía. Más explícito, concluyó condenando el «asesinato de las FARC que degolló a 34 campesinos colombianos».
Por su parte, la oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos condenó la masacre, indicando que «las autoridades han atribuido este delito atroz a integrantes del Frente 33 de las FARC».
«La oficina insta al Secretariado de las FARC a impartir entre todos los integrantes de su organización la orden del cumplimiento estricto del derecho internacional humanitario (...). Asimismo la oficina exige un pronunciamiento de esta guerrilla con respecto a la masacre cometida en La Gabarra», indicó en su comunicado.
La región donde ocurrió la masacre es un importante centro de cultivos ilegales. Las autoridades calculan que allí hay sembradas unas 20.000 hectáreas de coca. La riqueza que esta actividad produce generó una fuerte disputa entre las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y las guerrilleras Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
«Eso no puede seguir de ninguna manera», dijo el ministro del Interior, Sabas Pretelt. «Básicamente se trata de venganzas. Los ' raspachines' presumiblemente trabajaban con las autodefensas», agregó.
• Relatos aterradores
Los sobrevivientes a la matanza fueron atendidos en el casco urbano de La Gabarra, y contaron aterradores relatos del hecho. «Nos amarraron de pies y manos y nos tiraron al piso, como a perros, y luego nos dispararon miserablemente», dijo uno de los sobrevivientes, que requirió el anonimato. Jesús Bayona, otro sobreviviente de la masacre, dijo que cuatro hombres llegaron a la región de La Gabarra diciendo ser guerrilleros pero nunca mencionaron a qué organización pertenecían. «Esto es para que respeten la guerrilla», dijeron los asesinos.
Según estadísticas, en el departamento Norte de Santander hubo en los últimos tres años más de 4.000 muertos y, por lo menos, 20.000 desplazados a causa de los enfrentamientos armados entre los grupos que se alimentan del narcotráfico.
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