La ceremonia se hará dentro del Congreso, a diferencia de sus últimos predecesores, que lo hicieron en la histórica plaza de Bolívar, en el centro de Bogotá. Es que nunca como ahora la posesión de un presidente colombiano había obligado a las autoridades a aplicar tantas medidas de seguridad.
En todo Colombia, pero especialmente en Bogotá, se ordenó una serie de normas, como la de no permitir el ingreso de vehículos al centro de la ciudad y el cierre total del espacio aéreo durante la transmisión del mando al nuevo presidente. Ningún avión, comercial o privado, podrá cruzar el espacio aéreo de la ciudad, vigilado por aparatos de la Fuerza Aérea, e incluso uno estadounidense. Además, unos 20.000 uniformados de diferentes fuerzas vigilarán la ciudad.
En los últimos días, las FARC detonaron coches bomba en Bogotá, Medellín y los Llanos Orientales; activaron artefactos en Cartagena, Medellín y en la costa Caribe; destruyeron un aeropuerto en el Este; presionaron a centenares de habitantes para que abandonaran sus pueblos, e intentaron ataques a localidades en muchas zonas del país. En Arauca este, que ha sufrido una arremetida terrorista, se prohibió, además, el tránsito de vacas, perros y caballos, pues temen las autoridades que sean utilizados como animales bomba. En otras ciudades y departamentos también fueron adoptadas medidas de seguridad.
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