11 de enero 2002 - 00:00

Colombia: militares esperan orden para atacar a las FARC

Soldados colombianos
Soldados colombianos
Bogotá (DPA, AFP) - Las fuerzas militares colombianas se movilizaron ayer a la espera de una orden del presidente Andrés Pastrana para lanzar una operación gigantesca sobre la guerrilla marxista de las FARC, a fin de forzar su retirada de la zona desmilitarizada que ésta ocupó hasta el miércoles, cuando se rompió el diálogo de paz.

El ambiente que se vivía en la zona, conocida como el Caguán, era de tensión y confusión. «Acá hay mucha tensión, la gente está a la expectativa y con más preguntas que respuestas sobre la situación creada con el fin del diálogo», dijo alarmado Néstor Ramírez, alcalde de San Vicente del Caguán, epicentro de las conversaciones y el principal de los cinco municipios de la zona despejada de 42.000 km².

Los rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) -que controlan la zona del despeje desde noviembre de 1998- levantaron los retenes establecidos en las rutas de acceso a San Vicente y los otros municipios. El grupo comandado por Manuel «Marulanda» Tirofijo negó que hubieran solicitado 48 horas para retirarse del área despejada, tal como lo aseguró el comisionado presidencial para la paz, Camilo Gómez, y señalaron que aguardan las acciones del gobierno.

En realidad, nadie sabe exactamente cuándo vence el plazo dado por Pastrana. «En realidad el reloj lo tiene el presidente», sostuvo el ministro del Interior, Armando Estrada
.

Ello daba lugar a temores de que en ese lapso se produzca un ataque indiscriminado de la fuerzas paramilitares de ultraderecha de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) para buscar supuestos colaboradores de los insurgentes, que pudiera provocar un éxodo masivo de los 100.000 habitantes de la región. De hecho, decenas de sanvicentunos estaban abandonando ayer esa localidad.

Vigilancia

Fuentes castrenses dijeron que unos 3.500 soldados, incluyendo a paracaidistas y fuerzas de elite pertenecientes a dos brigadas móviles, se instalaron en puntos estratégicos, desde donde «ejercerán una estricta vigilancia» sobre el Caguán. Antes de entrar en acción se aguarda una orden oficial que delimite cuál es la zona de exclusión perimida y que se quite el estatuto político a las FARC.

Los militares colombianos, en coincidencia con Estados Unidos, denuncian que los guerrilleros utilizaron la zona de despeje para rearmarse y traficar cocaína. Cerca de esa zona está la estratégica base militar de Tres Esquinas (800 km al sur de Bogotá, en Caquetá), donde expertos estadounidenses entrenaron a más de 2.000 soldados colombianos en el marco del denominado plan Colombia.

La comunidad internacional, y en especial lo países vecinos a Colombia, iniciaron intensas gestiones para tratar de frenar lo que podría ser un enfrentamiento con imprevisibles consecuencias.
Al ejército convencional colombiano se enfrentaría una guerrilla que contaría con 17.000 efectivos.

El delegado especial de la ONU para Colombia,
James Lemoyne, se puso al frente de los contactos para restablecer el diálogo. Esa comisión internacional la integran diplomáticos de Canadá, Cuba, España, Francia, Italia, México, Noruega, Suecia, Suiza y Venezuela.

Ecuador, por su parte, movilizó efectivos a la frontera para evitar incursiones de los insurgentes en su territorio.

Pastrana, cuyo mandato terminará el próximo 7 de agosto, continuó con los contactos con los candidatos presidenciales para las elecciones del 26 de mayo.

El izquierdista
Luis Eduardo Garzón, quien fue amenazado varias veces por grupos paramilitares, señaló: «Yo prefiero un proceso de paz imperfecto a una guerra perfecta como la que enfrentará el país si triunfa la tesis de los halcones».

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